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lunes, 16 de mayo de 2011

3.- ANGEL Y ASUN: LA ODISEA

* Esta es la tercera parte de seis, es la más divertida.

-¡Don Angel! ¡Don Angel!
-Dime hijo...
-Que ha dicho el cura de ahí arriba que si puede usted subir a decir esta tarde el entierro con él, que no puede hablar, que está afónico...
-Vaaale, le dices que allí estaré.
-Ya -dijo Asun-. No pensará usted en subir con esa bicicleta, que tiene los frenos todos gastados, que como va usted siempre como un loco, están ya para pocos trotes...
-Todavía aguantan, Asun.
-Y lleve usted un paraguas, que va a llover...

Salió para el pueblo de arriba nada más comer. No comió apenas, porque como tenía que subir en bici, no quería estar muy pesado.
Dijo el funeral, y se lió a hablar con el cura del pueblo, que cada vez estaba peor de la afonía, pero que no se callaba ni debajo del agua. Como se le hizo un poco tarde, bajaba con la bici, que ni los chavales de 15 años, ¡como un loco! Cuando ya terminaba la pendiente más pronunciada, cuando más deprisa iba, la curva de la Sierra que se le viene encima... los frenos que dijeron basta, hierro con hierro, la bici cada vez más rápido, la curva cada vez más cerca... imposible frenar.
De frente el carro de Ramiro cargado de hierba... menos mal que no lo vio nadie, del golpe que se dio contra el carro, salió despedido por encima del carro. Cuando creía que iba a tener la suerte de quedarse encima de la hierba del carro y salir ileso, la inercia le mandó para el otro lado. Intentó agarrarse de algo, pero la hierba pisada en el carro, no le sujetó, y encima le hizo cortes en las manos...
Cayó como un saco, el ojo morado, el labio partido y la sotana rasgada... y la bici... ¡ooh!, la bici... estaba doblada, incrustada en la rueda del carro, que para sacarla, las pasó canutas. Dejó la bici escondida dentro del corral de Ramiro, el buen hombre, era muy discreto, pero aún así, a ver cómo le explicaba el percance.
Siguió andando, la carretera daba una curva muy pronunciada, y con las magulladuras que tenía y ese aspecto, ni quería tardar en llegar a casa, ni quería que nadie le viese. Por eso, decidió atajar por los prados. Entró por la portillera, y cuando ya estaba a medio prado, comenzó a llover... como había dicho Asun... y... ¿Donde estaba el paraguas?- En casa.
Se estaba empapando, todo magullado, con la sotana llena de barro... y no encontraba un sitio decente para salir del prado, las sebes eran nuevas, y estaban bien cerradas, porque como Ramiro lo mismo metía vacas que ovejas... pues para que no se escapasen. Ya estaba desesperado cuando vio un pequeño gatero. Se puso a gatas, para terminar de embarrar la sotana, y cruzó al siguiente prado. Éste en vez de sebes, tenía alambre de espino, y cuando fue a salir hacia el camino, como la sotana estaba llena de barro, y pesaba lo suyo, se enganchó con las púas del alambre, y la sotana se rasgó más todavía, el forro ya iba a rastras, que parecía que llevaba un vestido de cola.
Cuando llegaba ya cerca del pueblo, era ya noche cerrada, no paraba de llover, y encima allí estaba el dichoso perro de Arsenio, que tenía la fea costumbre de morderle la sotana. Y claro, esta vez lo tuvo bien fácil, mordió el forro que iba arrastrado y se quedó con el...
Estaba empapado, y cada vez llovía más, la lluvia le resbalaba por la cara, y no veía nada, así que cogió un tablón y se lo sujetó por encima de la cabeza con las manos... que fue cuando se resbaló, y se dió con el tablón en las narices, que no paraban de sangrar, con lo que la sotana, ya tenía barro, agua y sangre.
Con el pañuelo todo mojado iba sujetándose la nariz. Dio un rodeo por detrás del bar, porque ya solo le faltaba que le viesen pasar por delante del bar ¡menudo pitorreo! si le llegaba a ver alguien... vamos, no quería ni pensarlo...
Por detrás del bar había una puerta de madera, con uno de esos huecos para que entrase y saliese el gato, pero lo suficentemente pequeño para que no se escapase el perro...
El perro "encabronao" con el gato... el gato bufando... sube aquí... sal por allí... de repente el hueco de la puerta a su alcance, ¡su salvación! se tira a el como un relámpago... Don angel con la cabeza hacia arriba para que se pare la hemorragia... el gato que sale "diaparao"... Don Angel que pasa a tal tiempo...
Cura por el suelo. Gato enredado entre los pies y la sotana embarrada. Golpes por aquí, arañazos por allá...
Por fin se deshizo del gato... Cabizbajo entró en casa. No se atrevía a dar un paso en la casa relimpia. Oía a Asun en la cocina preparando la cena.
-¡Asun! -dijo bajito-. Por favor puedes venir un momento.
-¡AAAH! ¡Pero cómo viene usted así! Ya me parecía a mi que tardaba. ¡No me lo diga! ¡No me lo diga!... Los frenos... y sin paraguas... -
Y la Asun empezó a sonreir, y la risa, pugnaba por salir, ¡No! pugnaba por explotar. Don Angel avergonzado, comienza a relatar su odisea.
Asun comienza a reirse mientras hace un ovillo con la sotana, que no parece tener arreglo.
Mientras Asun prepara un baño, Angel va contando... Asun ya no puede más, comienza con una risa suave, pero pronto las carcajadas son inevitables.
La cuesta....jajaja....los frenos no van...jajajaja...el carro...juajuajuuuua...bufff... la biciiii... juuuuuajaja... atajo...jajajaja... el alambre... juajuajijijijiji... el perro el Arsenio... jijijijijuajuuuuaaa... (la Asun se doblaba sobre si misma, ya le dolía de tanto reirse).
Pero es que... luego ¿sabes el gatero ese de la puerta del bar?... juuua juuua y encima entre que me quitaba el gato de encima y no, me arañó los tobillos pero bien... juuua jajajajaja.
Ya estaba el pobre cura metido en la bañera, tapando lo más que podía su desnudez y sus heridas y cardenales. La Asun llevando agua caliente, a punto de caer de la risa.
-¡Cállese por favor Asun! que bastante humillado vengo ya, ya se que me lo advirtió...
Pero la Asun era víctima de un ataque de risa, no había manera de parar.
-Le pido por favor que pare, me estoy enfadando de verdad.
Que nada, que no podía parar.
Así que don Angel, ya no aguantó más, cogió a la Asun con las manos por el cuello... y la besó en todos los morros... un buen rato... bastante rato... mucho rato.
Las risas cesaron... al menos en lo que duró el beso... luego silencio, luego otro beso, luego miedo... Asun salió de allí por miedo a perderse. Cerró la puerta tras de sí, apoyó la espalda en la puerta cerrada, la mano derecha sobre sus labios, la mano izquierda sobre su corazón desbocado. El momento pasó, una sonrisa en su rostro, estaba contenta... se dirigió hacia la cocina... no pudo evitar otra vez las risas.
Don Angel en el agua metido, asustado, el ojo morado, el labio partido, lleno de magulladuras, las piernas llenas de arañazos... y sin embargo no le dolía nada.

CONTINUARÁ......LO PROMETO


Este relato, inspiró este dibujo que ha realizado Mito de http://mitodos.soy.es 

11 comentarios:

Sese dijo...

Vamos la versión rural/eclesiática de Jo, qué noche.

Habrá que esperar al final

Ruben dijo...

A saber que historias de las que he leído influyen sin querer en mi subconsciente...

Fibonacci dijo...

Aquí hay tomate y del bueno,no demores que el cura se enfria y la Asun más...muy divertida la historia, ya te digo que para un buen guión...un saludo amigo y felicidades.

Ruben dijo...

Fibonacci, las siguientes no serán tan divertidas, pero bueno...

Una soñadora más... dijo...

Esto es el vivo retrato de lo que yo llamo levantarse con el pie izquierdo jajaja pobre hombre... (nota mental: nunca han parado mis risas a besos, tendré que probarlo jejeje)
Espero impaciente la cuarta entrega :-)
Un abrazo enorme Ruben!

Marta.

Por cierto: En la Andorra de los 70 (iba yo con tranzas) se llamaba a los autobuses "Clipols" porque los dos fundadores de la primera compañía de autobuses eran CLIment (Clemente) y POL (Pablo). De ahi Clipol y por extensión, clipolero :-)

Una soñadora más... dijo...

Que se me olvidaba, estoy volviéndome lela buscando una foto del clipol, mas que nada para que veas que era como una lata de sardinas, yo siempre me daba unas leches al subir y bajar que no veas, pero no encuentro ninguna mecachismismuelas! Pero la encontraré, vamos que si la encontraré, para cabezona... yo jajajaja

Ruben dijo...

Marta, además de parar las risas a besos, también se puede parar el llanto a besos, de hecho, esto último se usa más a menudo.
Gracias por aclararme lo de los buses, y no te preocupes, me imagino como eran.

Eduardo Fanegas de la Fuente dijo...

Jo lo que me he reido! Me encanta como escribes y tu forma de contar las cosas. Además, la historia es buenísima :-) Quiero más! Un abrazo

Ruben dijo...

Eduardo, me encanta que te hayas divertido, yo tembién me divertí escribiéndolo. Espero no defraudaros con las siguientes que no son tan buenas.

Anónimo dijo...

No mientas Ruben!!!De todo lo que te lei...nunca jamas me defraudaste!!!Y ...ya ves..vamos siendo unos cuantos los que te leemos a menudo!!!!:):) Disculpa la tardanza en aparecer pero surgieron problemas con los abuelos y...me es imposible dar a tod!!!Besitossssssss
Tami

Ruben dijo...

Amanda, tu es que me miras con buenos ojos, que se mejoren esos abuelos.