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viernes, 21 de diciembre de 2012

¿eh? ¿qué? ¿qué pasó?

Se me va pasando el día, y no veo nada raro...
Todo sigue igual, (mal).
El que me escribe en el facebook, "haciendo" sin H, lo sigue "aciendo". Por cierto, que el que me envía los SMS, infectados de "k", sigue "Kn" lo suyo.
Seguimos abriendo las redes sociales para conseguir más amigos, algunos hace tiempo que no les vemos.
Seguimos engañándonos al comprobar si en el blog tenemos ya más de 300 seguidores o más de 100.000 visitas. Y digo engañándonos, porque todo es muy relativo.
Alimentamos nuestro ego con el número de seguidores y visitas, cuando en realidad, gran parte de los seguidores, vienen de captación de socios, siguen miles de blogs para conseguir seguidores. Por otro lado las visitas también son engañosas, pues la mayoría de mis visitas, llegan porque han tecleado una palabra rara que he usado, una foto de algún  bichejo que he puesto, o teclean el nombre de mi pueblo y sale mi blog. De que se alimenta mi blog entonces (y mi ego, claro) ... pues de vuestros comentarios. De la poca gente que lee, y todavía tiene tiempo y hace el esfuerzo de comentar, de esos 10 ó 12, que empujan este carro de ruedas oxidadas. Así que gracias por todos los comentarios que me habéis dejado este año y perdón, por las veces que me he pasado a leer por vuestra casa y no he dicho ni mú. 

Y sigo con lo de que no ha cambiado nada.
No ha cambiado nada, me estoy planteando cambiarlo yo.
Lo primero que iba a hacer era no mirar el facebook, porque se me ha puesto malito, y tiene una indigestión de chorradas, fotos absurdas, solicitudes de bobadas e invitaciones fantásticas, que creo que lo voy a sacrificar. ¡para que no sufra!
Después, voy a apagar el móvil  ¡ssshh! ¡Qué no se entere nadie!
Voy a salir a dar una vuelta por el monte, y si me pasa algo y palmo, pues mira... era verdad, el fin del mundo.

Hoy no voy a leer el periódico, porque me quita el sueño.
Hoy no voy a comprar nada para que no se rían de mi los cuatro cabrones que se aprovechan del consumismo.
No voy a ver la tele. ¡Hala! ¡Qué se fastidie!
Y no voy a publicar nada en el blog.

_________________________________________________

Dos horas después de estos pensamientos, he ido a dar una vuelta por el monte, ¡sin el móvil! ¡Dios! ¡Qué tormento! "¿y si me llaman del cole de los niños?, ¿y si me llaman para un servicio con el taxi? ¿y si me llama la parienta? ¿y si me llaman los colegas para concretar la timba de hoy?
Total, que he vuelto a todo correr, he buscado el móvil... y no me había llamado nadie, ni tampoco había recibido sms, pero ¡qué tranquilidad! ya no me sentía como si fuese en pelotas por la calle. 
con tanta tranquilidad, me puse a cerrar mi cuenta de facebook, pero nada más abrirlo... una foto que mi cuñada ha puesto de mi sobrino, ¡qué chulo está!... una foto antigua de cuando íbamos a la escuela de La Vega que han publicado en el grupo "Gente de Vega de los Árboles", y me la iba a perder... sigo bajando y una publicación nueva de Ebolica que fa blog y la nueva portada del libro de Mercedes Vendramini... ¡No! no puedo cerrar el feisbuk.
Luego he bajado a la cafetería, he leído el periódico desde donde pone "Diario de León" hasta el horóscopo ("siga jugando" decía).
Luego he subido, he puesto la tele para ver el tiempo.
Con la bobada, recordé que no había comprado el regalo del "amigo invisible" (a este se le ve... a leguas) que hacemos en la familia, y he tenido que ir a comprarlo...

Total que al final, no he hecho nada de lo que dije. Debe de ser la oleada de incoherencia que asola el país.

Y para terminar de llevarme la contraria a mi mismo, voy a publicar esta entrada en cuanto se me ocurra un título.

¡FELICES CENAS! Y ¡PRÓSPERO ROSCÓN!

*Los comentarios son bueeeeeenos, que no os de vergüenzaaaa...


martes, 18 de diciembre de 2012

Salgo para Marte pasado mañana.


Amanece el día 18 de diciembre de 2012.

Llevo toda la noche trabajando normal, pero cuando acudo a las nueve menos cuarto a recoger al primero de los niños con síndrome de Down, que llevo en el taxi cada día al colegio, este manifiesta miedo injustificado.

-         ¡Qué “mieo”!- repite todo el camino. Llora, y hasta la lluvia le asusta.

No doy importancia a esto, a pesar de que todo el viaje es atípico, y sin darme cuenta, me voy decidiendo por rutas diferentes a la de todos los días.

A los pocos minutos de dejar a los niños en el centro, y de despedirme de la acompañante que va con ellos, recibo la llamada de Mónica.

Mónica y yo éramos inseparables durante los 16 y 17 años, íbamos al mismo instituto, estábamos juntos casi todo el día. Comenzamos a salir juntos a los 17, y mantuvimos una relación agradable y divertida. Descubrimos juntos muchos de esos juegos con los que solo habíamos fantaseado.

Todo terminó con un accidente de coche, ella estaba en su pueblo por el verano, y de regreso de una fiesta, un grave accidente hizo que perdiera la vista, pues los cristales destrozaron sus ojos. Yo, por mi parte no la abandoné ni un minuto, pero ella no me quería a su lado, no quería salir más conmigo, porque no quería que yo condicionara mi vida a su ceguera, y por más que repetí que me daba lo mismo y que la quería tanto o más que siempre, ella me dejó.

Que sí, que podría dejar de salir conmigo, pero nunca sería capaz de dejar de ser mi amiga. Esto pasó hace 23 años, ahora tenemos 40, y seguimos viéndonos de vez en cuando, aunque ella viaja mucho y no siempre está aquí.

Hoy, me ha sorprendido, pues nada más sentarme en la cafetería frente a ella, sin decir hola ni nada, como siempre que me huele al llegar.  

-         Mira Rubén. Lo que está pasando.

-         ¿qué está pasando?

-         ¿no lo ves?

-         No veo nada, Mónica.

-         Escucha bien, el viento lo dice, los pájaros también, hasta la nieve que cae lo dice y lo escribe en mi piel al tiempo que se derrite. Las hojas al ser movidas por el viento… cada perro que me cruzo, cada paso que doy… me lo dice… va suceder algo terrible.

-         ¡Venga Mónica!, no me puedo creer que te creas eso de que el viernes es el fin del mundo, o el fin de los tiempos como dicen los ingleses y los franceses. Es todo una leyenda más. Se parece más a la mitología griega que a otra cosa, y nunca creerías que existe un minotauro.

-         Pues yo lo siento, acuérdate que sentí lo mismo días antes del tsunami, y también días antes de algunos terremotos.

-         Pero no puede ser…

-         Pues yo siento un nudo dentro de mí, e incluso, el aire que respiro se nota diferente…

-         ¿Y qué puede pasar?, un meteorito no, puesto que lo habrían visto venir hace años. Un  terremoto, afectaría a una parte del mundo, pero no creo que supusiese el final. Puede que una gran erupción volcánica provocase una extinción más, la quinta o la sexta, no sé cuántas van, pero no de un día para otro. Un maremoto afectaría a zonas costeras. Una serie de huracanes y tornados… Casi lo único que podría acabar con la humanidad en un día, serían una serie de ataques y contraataques con armas nucleares.

-         Siento algo raro, pero no sé explicarte.

-         Con la cantidad de información que hay, no puedo entender que haya gente creyendo eso del fin del mundo y construyendo bunkers por todo el planeta.

-         Entonces no me crees…

-         Creo que sientes algo, y que sucederá algo, pero no lo que temes. El final de la vida como la conocemos llegará porque las erupciones solares son preocupantes y los astrónomos son los que más bunkers están construyendo, porque los polos que refrigeran la Tierra desaparecen a pasos agigantados, porque se está desertizando y erosionando el terreno demasiado rápido, y si no que se lo pregunten a la gente de las montañas de Etiopía o Venezuela. Porque se acumula basura en todas partes, porque llegará un momento en que el sistema político esté tan corrupto que se olvidará de la economía mundial y de la pobreza surgirá una epidemia que asole continentes enteros.

-         ¡TE DIGO QUE VA A PASAR ALGO! –gritó Mónica.

-         Pues claro que va a pasar algo… -digo- el día 21 será el fin del mundo, eso lo tengo tan claro como que el día 22 me va a tocar el gordo de la lotería de navidad…

martes, 20 de noviembre de 2012

CUBALIBRE


Estoy tan apagado hoy, tan cabreado, y tan disgustado, que me vengo a mi refugio para ver si me entra el buen humor.

Hay días en que a uno le entra la tristeza como si de una mañana de niebla se tratase, lo invade todo y tapa el sol.

Todo sale mal y retorcido.

Hay días que son como tu suegra, da lo mismo que pongas toda tu voluntad en que las cosas te salgan bien, que vendrá ella y te criticará. 
Te mirará como si su hija se mereciese algo mejor.
Te comparará con sus otros yernos y nueras y saldrás perdiendo.
Te echará en cara... lo que sea.

Hoy fue un día-suegra. 

Pero seguro que mañana será mejor.

1.- ¡Viva Cuba!
2.- Esa moda de camisetas, a ver si crea tendencia (aunque a mi no me quedaría tan bien)
3.- Pinto cuadros sobre piel limpia, uso pintura de dedos por supuesto.
4.- Vendo vida triste por traslado a Cuba para buscar este garito y quedarme allí.
5.- Si estás en paro, búscate una suegra, ya verás que pronto te busca trabajo.

6.- PONED MUCHA ATENCIÓN A LA LETRA.

**** Casa Renta, Santa Lucía, Cuba. Por si a alguno le pilla cerca.

jueves, 1 de noviembre de 2012

CORTAFUEGOS 016

Mario se volvía medio loco de impotencia cada vez que se oían las voces y los golpes en el piso de abajo, el maltratador, sin miedo de ser ajusticiado. Ya que la víctima no tenía valor para denunciar.
Los cardenales ya no se podían disimular, y Mario ayudaba a su vecina siempre que podía, la hija pequeña era de su edad, 17. La mayor 20. Ambas tan impotentes como Mario, aunque ellas nunca recibían palizas, si que eran encerradas en su habitación.
El trauma de las hermanas, les duraría siempre, y los golpes e insultos al otro lado perseguirían a las chicas por el resto de su vida. Para Mario el suplicio era similar.

Esta noche, se le fue la mano, la pobre mujer quedó inconsciente, las chicas encerradas sin poder salir. Una vez el demonio abandonó la casa, la pequeña se acordó de Mario.
-¡Mario! ¡Mario! -gritaba desesperada- si me estás oyendo, por favor baja, creo que ha matado a mi madre...

Mario bajó saltando de rellano en rellano, salvando los 8 escalones de cada tramo. Su cuerpo atlético no era suficiente para abrir la puerta, lo cual consiguió con la ayuda de su padre y otro vecino. 
La mujer no estaba muerta, pero casi... La ambulancia y la policía, llegaron casi al mismo tiempo en que abrieron la puerta, la hija mayor acompañó a su madre en la ambulancia.
La hija pequeña se quedó en casa de Mario, no tenía consuelo.
Fue una noche larguísima, en la que el llanto de la muchacha, y la rabia de Mario estuvieron de la mano.

No se encontraba al maltratador, la mujer tenía para varios días en el hospital, y estaba en estado crítico.

Al día siguiente, Mario bajó al garaje para recoger la bici e ir al instituto, era un garaje grande, pues pertenecía a cuatro portales que se comunicaban por el mismo.
Oyó ruido y se giró. Allí, entre los coches, descubrió al demonio. Su primer impulso fue el de ir hacia el y enfrentarse, pero tenía todas las de perder. El cobarde maltratador, no se decidía a enfrentarse tampoco a Mario, no es lo mismo pegar a una mujer asustada, que a un adolescente deportista, pero al final, pudo más su miedo a ser descubierto y encarcelado, así que se armó con una papelera y se lanzó hacia Mario.
Al ser golpeado, Mario, salió despedido contra la pared, una vez allí, asió lo que más a mano tenía, el extintor, con el que golpeó al hombre en la cabeza, y allí terminó todo, porque el golpe fue accidentalmente mortal.

Lo que parecía un hombre de 17 años, se convirtió en un segundo en un niño de 17 años asustado.

Pero pensando en sus vecinas, se alegró. Cogió el extintor, se coló por el último portal del garaje, subió al último piso sin usar el ascensor ni encender la luz, cambió el extintor de allí por el arma homicida, que había limpiado todo lo que pudo con la lejía del armario de la limpieza. 

Bajó y colocó el extintor en su sitio sin dejar huellas.

Luego llamó a la policía...

La policía, o bien no pudo, o bien no quiso, encontrar arma homicida, ni persona involucrada en la muerte, Mario estaba totalmente derrumbado, y las vecinas, a pesar de tratarse de la muerte de su padre, se sentían aliviadas.

Solo Mario supo de su acción, la cual no confesó nunca a nadie, aunque ya era suficiente castigo el haber asesinado, sin ser un asesino...

Tfno: 016 (parece fácil, pero al parecer, cuesta mucho marcar...)

martes, 23 de octubre de 2012

lunes, 22 de octubre de 2012

DEPENDE, como dice la canción, TODO DEPENDE

Se quedó sola ese día. Cintia era una mujer muy independiente, y acostumbrada a que su marido estuviese siempre fuera de casa, no la importó improvisar un viaje a la nieve para esquiar unos días entre semana.

No tenía muy claro si coger el mercedes o el audi, al final, optó por un Range rover todo terreno, porque no estaba muy segura del estado de las carreteras.

Hizo una pequeña maleta para pasar dos o tres días.

A la mitad de subida hacia el puerto, notó una reda pinchada en su coche, y no tenía ni fuerza ni maña para cambiar esas ruedas. Como quiera que en el pueblo que se encontraba, el taller estaba hasta los topes, cuando por fin estuvo arreglado el pinchazo, era ya casi noche cerrada, así que decidió buscar un hotel donde dormir.

Pidió en recepción una habitación con cama de matrimonio, jacuzzi, televisión de pago y conexión a internet. Resultó que por 145 euros, la ofrecían la mejor habitación, de un aspecto encantador, cálida con una cama enorme, televisión de pago en una televisión de no se "cuantísmas" pulgadas, una bañera redonda enorme, incrustada en un baño también enorme. Pero rechazó todo porque no disponían de conexión a internet.

Por lo tanto, cenó en el hotel, pero no se quedó a dormir, ya tarde, cogió su coche y se dispuso a continuar viaje. Pronto comenzó a nevisquear, la nieve no cuajaba en la carretera, pero dificultaba la visión y enseguida se perdió, y se metió por la carretera que no era.

A la una de la madrugada, llegó a un pequeño pueblo, vio luces en el bar y preguntó si había un sitio donde dormir. El dueño del bar, le informó de que el mismo disponía de una casa rural, que le podía alquilar por 100 euros. Cintia preguntó de nuevo por internet, ya que la casa era encantadora, grande y acogedora, de nuevo con una cama enorme. Pero le dijeron que no había internet, e incluso que no disponía de calefacción ni agua caliente porque todavía no había empezado la temporada de esquí, y no tenían reservas hasta dentro de tres semanas.

De nuevo indignada, intentó regresar al hotel que había rechazado por la tarde, pero fue incapaz de encontrar el camino de regreso.
La carretera era cada vez más pendiente, y más estrecha, no tenía ni idea de dónde estaba, no tenía cobertura en el móvil, y el amanecer la sorprendió entre dos pequeños pueblos casi abandonados, en los que apenas si consiguió desayunar un poco de pan que compró a una vecina.

Estaba harta, condujo de nuevo por aquella carretera estrecha, el depósito estaba en las últimas, llevaba un rato en reserva, y no sabía cuanto la duraría el combustible. Por eso, se detuvo en el primer pueblo que vio. Era ya mediodía, y lo único que consiguió fue que un vecino aprovechado, intentase cobrarle 50 euros por la comida y una habitación fría con un viejo colchón de lana, en el que no pensaba dormir ni loca. Otro vecino menos ambicioso, quiso cobrarle 30 euros por dormir en su casa, pero el aspecto del hombre, y la suciedad de la casa, hizo que declinase la oferta.

A las cuatro de la tarde, decidió reanudar la marcha e intentar llegar con la poca gasolina que tenía, bien a una gasolinera, o bien a un lugar con cobertura.

Pero el combustible se terminó, en un lugar perdido por el que no pasaba ni un solo coche. La temperatura sería muy baja esa noche, y en el coche sin combustible, no podía quedarse...

En ese momento, se hubiese pagado 145 euros, hasta por la habitación sucia y fría de la última oferta.

Se puso ropa de abrigo, y decidió buscar cualquier pueblo o casa caminando. Quedaban apenas tres horas de luz.

Caminó esas tres horas vagando sin rumbo por la montaña, la fina capa de nieve se había congelado, y el cansancio estaba a punto de vencerla, si se dormía allí moriría sin remedio, estaba agotada, pues llevaba 36 horas sin dormir y dando tumbos de aquí para allá.

No se veían luces ni poblaciones, no se oía nada, ni coches cerca ni nada. Cuando la oscuridad se cernía sobre ella, estaba totalmente desquiciada, un llanto se fue apoderando de ella, y las lágrimas que resbalaban por su mejilla se iban congelando.

Casi no podía tenerse en pie cuando oyó el ladrido de un perro. El animal, un mastín enorme se dirigía hacia ella...

¡Quieto, Jasán! -se oyó la voz de un chico.

El chico era un zagal de apenas 15 años, que, enseguida se hizo cargo de la situación y acompañó a Cintia, que ya casi no podía dar un paso, con los pies cargados de ampollas.

Cojeando, llegaron a la majada donde el zagal guardaba las ovejas, y se acurrucaron en una esquina, cerca de un fuego, olía a humo, al propio olor de los animales y sus excrementos, pero allí, entre la paja y los perros, Cintia se acurrucó al lado del zagal, y durmió mejor que en toda su vida, se encontró en la gloria.

Al día siguiente, después de desayunar, el zagal la acompañó hasta la estación de esquí, que no estaba muy lejos, desde allí, Cintia hizo varias llamadas, y solucionó lo del coche, gracias a que el chiquillo, sabía exactamente donde estaba.

Al despedirse, Cintia le preguntó que cuanto le debía, a lo que el chico contestó que nada.

Sin embargo, Cintia, sacó 300 euros y se los metió en el bolso. A la vez que pensaba que era una lástima no tener más dinero en metálico para darle.

Era increíble, había rechazado pagar 145 euros en un hotel de lujo, solo porque no tenía internet, y ahora, le parecía poco 300 euros por dormir acurrucada en un montón de paja, abrazada a un enorme perro mastín y oliendo a majada. Pero claro, ese montón de paja y ese perro, y ese fuego, y ese zagal, la habían salvado la vida, y encima habían compartido su desayuno y su cena con ella sin querer cobrar nada por ello.

Todo en esta vida está condicionado por las circunstancias. 





lunes, 8 de octubre de 2012

LA TENTACIÓN

Lo intento, de verdad que lo intento, pero el demonio, que es buen conocedor de mis debilidades, me tienta con tu recuerdo, y no puedo evitar pensar en ti.

La soledad de estos días, continúa a cada momento aunque esté rodeado de gente.

La cabeza se me va sola, disgustado porque no estás a mi lado.

Cada minuto me tienta ir a tu encuentro.

"...Cada cosa que hago, la termino a toda prisa, para poder hacer otra. De esta guisa transcurren los días; una mezcla de carrera de coches y la interminable construcción de una catedral gótica.
A través de las ventanillas de mi raudo coche, veo desmoronarse todo cuanto amo; libros sin leer, chistes sin contar, paisajes sin visitar..."

"Noches de cementerio"  STEPHEN DOBYNS



"... Si tuviera alas, te llevaría a volar por doquier;
si tuviera dinero, te compraría la maldita ciudad;
si tuviera fuerza, ta habría salvado,
si tuviera un farolillo te iluminaría el camino."
MICHAEK Mc DERMONT
"Farolillo"


    Es complicado leer todo lo que cae en mis manos, no me da tiempo...

    Me pierdo con los niños, con los amigos, y a veces me paso el tiempo leyendo todos esos blogs maravillosos, ya no me vuelco tanto como cuando estaba triste, pero sigo pasando... como las balas, sin comentar, como los autos locos...


    En cualquier libro se puede encontrar una cita interesante, hoy he recordado esas dos...


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Los Suaves Dolores se llamaba Lola


Primero me lo recuerda Gaspar, con el grupo Garibaldi, que navega por los mares del verano del Noroeste español, parando de fiesta en fiesta, de pueblo en pueblo...

Y luego Pluma Roja nos habla de Lolita, no pude menos que poner al Yosi y compañía.

Matizar que las chicas de Garibaldi, le dan a esta canción un... plus visual.

A ver si por la tarde consigo algunas imágenes de ellos.






LA LETRA ES LA (PIIIIIIP)
(es la hostia)



martes, 25 de septiembre de 2012

DELIRANDO

¿Dónde estuviste anoche, Rubén?
¿Dónde estuve?... no me acuerdo...
Que vivo sin vivir en mi... necesito dormir una noche seguida de una vez.

Ya no se ni lo que hago. Me acabo de encontrar el champú en el frigorífico, y no quiero ni pensar con qué me he lavado el pelo.

Esta mañana saqué un café de la máquina, 7 horas después sigue ahí enterito... algo frío quizá...

Juraría que había tomado café, pero al darme cuenta de que no, bajé a la cafetería de enfrente, por el camino recordé comprar el pan, y ahora al posar el pan sobre la mesa, me doy cuenta de que he subido sin tomar mi dosis de café.

Frustrado, me he tomado una taza de leche con miel, lo cual me ha sentado de maravilla y nunca lo he pedido en una cafetería.

¡Ya me acuerdo! anoche soñaba contigo, tu cara se veía borrosa, pues ya no recuerdo tu rostro, hacía tiempo que no venías de visita, pero hoy te he vuelto a ver con tu guadaña. Si no llega a ser por la carretera mojada, hoy, ni te hubiera visto.

Anoche soñé que venías a por mí, justo ahora que acabo de poner el champú en su sitio...

Si mañana vienes a por mí, por favor trae un poco de miel...


lunes, 17 de septiembre de 2012

LA VERDADERA SITUACIÓN DEL PAIS

Ante la imposibilidad de compartir este artículo a través del facebook y otras redes, se me ha ocurrido publicarlo aquí.

A QUIEN PUEDA INTERESAR:

  • Se trata de leer lo que de nosotros se dice en el exterior, ya que nuestros medios de comunicación nos incomunican; pues ahí va este artículo:
    Taducción de un artículo publicado el jueves en varios
    periódicos económicos alemanes, por su corresponsal en España

    Hoy, 6 de septiembre, se encuentran en Madrid los gobiernos de
    Alemania y España, acompañados de un nutrido grupo de empresarios,
    y donde seguro hablarán sobre las condiciones para poder otorgar
    más ayudas financieras a España o a su sistema bancario. En los
    dos lados se ha elevado el tono en los últimos meses y es con gran
    expectación que España espera ahora la decisión que va a tomar el
    Tribunal Constitucional alemán, que esa sí es crucial, el día 12,
    sobre la conformidad o no del rescate europeo y las obligaciones
    derivadas para los alemanes.

    En Alemania crece la critica contra la supuesta "mentalidad de
    fiesta" de los españoles; en España los medios cada vez son más
    negativos con la supuesta dureza de la canciller Merkel. Pensamos
    que la situación es mucho más compleja de lo que presentan ambos
    gobiernos y la mayoría de los medios. España no es Grecia, pero
    España puede ser un paciente crónico si Alemania, junto con
    Europa, no contribuye a solucionar sus verdaderos problemas.

    España no debería recibir más dinero sin que se cambie a fondo el
    sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía
    política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin
    que se aumente la participación ciudadana real en las decisiones
    políticas. Para no perpetuar la crisis y endeudar a los españoles
    durante generaciones, el Gobierno español debe reformar a fondo la
    administración de las comunidades autónomas y los ayuntamientos,
    en su mayoría en bancarrota y completamente fuera de control,
    sometiendo a referéndum el modelo de Estado.

    Este tema es la clave del futuro de España, porque las regiones,
    ayuntamientos y diputaciones son los responsables de los dos tercios
    del gasto público -234.000 millones frente a 118.000 el Estado en
    2011-, excluyendo la Seguridad Social -23.000 millones-, y este
    gasto se realiza en condiciones de descontrol, despilfarro y
    corrupción totalmente inaceptables. Las razones verdaderas de la
    crisis del país, en consonancia con lo dicho, nada tienen que ver
    con salarios demasiado altos -un 60 % de la población ocupada gana
    menos de 1.000 euros/mes-, pensiones demasiado altas -la pensión
    media es de 785 euros, el 63% de la media de la UE-15- o pocas horas
    de trabajo, como se ha trasmitido a veces desde Alemania. A España
    tampoco le falta talento, ni capacidad empresarial ni creatividad.
    Tiene grandes pensadores, creativos, ingenieros, médicos excelentes
    y gestores de primer nivel.
    La razón de la enfermedad de España es un modelo de Estado
    inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción, impuesto
    por una oligarquía de partidos en connivencia con las oligarquías
    financiera y económica, y con el poder judicial y los organismos de
    control a su servicio. En España no existe separación de poderes,
    ni independencia del poder judicial, ni los diputados representan a
    los ciudadanos, solo a los partidos que los ponen en una lista. Todo
    esto lleva también a una economía sumergida que llega al 20% del
    PIB y que frena la competencia, la eficacia y el desarrollo del
    país. Además, detrae recursos con los que podrían financiarse
    educación y sanidad.

    Las ayudas para España, igual que para otros posible candidatos de
    rescates, no deben ir a bancos ya casi en bancarrota y fuertemente
    politizados. En la CAM, el Gobierno ha comprometido 16.000 millones
    de dinero público en lugar de cerrarla; en Bankia, 23.000, y el
    Ejecutivo acaba de darle 5.000 millones urgentemente para cubrir
    pérdidas en vez de cerrarla, y además de forma tan extraña que
    despierta todo tipo de recelos. ¿Por qué se ha utilizado el dinero
    de los españoles (FROB) en vez de esperar los fondos de la UE? Es
    lícito suponer que la razón es la siguiente: los bancos no quieren
    que la UE investigue sus cuentas.

    Control estricto y duras condiciones. Ya el caso de Grecia ha
    demostrado que las ayudas europeas tienen que estar vinculadas a un
    control estricto y condiciones duras. Esas condiciones no pueden
    solamente representar recortes sociales o subidas brutales de
    impuestos, como hace ahora el Gobierno de Mariano Rajoy con la
    excusa de Europa . Se tiene que cambiar más en España que cortar
    gasto social, que de todos modos es mucho más bajo que en Alemania,
    y hay otros gastos infinitamente más relevantes que se pueden
    eliminar. Además, los casos de corrupción resultan tan
    escandalosos, incluso en el propio Gobierno, que uno solo puede
    llegar a una conclusión: el dinero de Europa no puede ser manejado
    por personas tan increíblemente venales.

    La pasada semana el ministro de Industria Soria -imputado también
    por corrupción urbanística en Canarias- acusó al ministro de
    Hacienda en el Consejo de Ministros de favorecer descaradamente a la
    empresa líder de renovables, Abengoa, de la que había sido asesor,
    en la nueva regulación de estas energías, que reciben más de
    7.000 millones de euros de subvenciones anualmente. Y Rajoy, al que
    entregó una carta probatoria, ni dijo ni hizo absolutamente nada.

    No puede permitirse por más tiempo este nivel de corrupción, y
    menos aún a 17 regiones funcionando como estados independientes,
    con todos los organismos multiplicados por 17, desde 17 servicios
    meteorológicos a 17 defensores del pueblo, con 200 embajadas, 50
    canales de TV regionales en pérdida, 30.000 coches oficiales o
    4.000 empresas públicas que emplean a 520.000 personas, creadas
    específicamente para ocultar deuda y colocar a familiares y amigos
    sin control ni fiscalización alguna. En conjunto, unos 120.000
    millones, equivalentes al 11,4% del PIB, se despilfarran anualmente
    en un sistema de nepotismo, corrupción y falta de transparencia.

    Y con esto se tiene que acabar, entre otras cosas, porque ya no hay
    dinero. Los últimos datos de las cuentas públicas conocidos la
    pasada semana son escalofriantes. El déficit del Estado a julio
    ascendió al 4,62% del PIB, frente a un déficit del 3,5%
    comprometido con la UE para todo el año (del 6,3% incluyendo
    regiones y ayuntamientos). Pero lo realmente inaudito es que España
    está gastando el doble de lo que ingresa. 101.000 millones de gasto
    a julio frente a 52.000 millones de ingresos, y precisamente para
    poder financiar el despilfarro de regiones y ayuntamientos, que no
    están en absoluto comprometidos con la consolidación fiscal.

    El tema del déficit público es algo que roza la ciencia ficción,
    y que ilustra perfectamente la credibilidad de los dos últimos
    gobiernos de España. En noviembre de 2011, el Gobierno dijo que el
    déficit público era del 6% del PIB; a finales de diciembre, el
    nuevo Gobierno dijo que le habían engañado y que el déficit era
    superior al 8%, y que se tomaba tres meses para calcularlo con toda
    precisión. A finales de marzo, se dijo que definitivamente era del
    8,5%, y ésta fue la cifra que se envió a Bruselas. Dos semanas
    después, la Comunidad de Madrid dijo que sus cifras eran erróneas
    y el Ayuntamiento de la capital igual… el déficit era ya del
    8,7%.

    Sin embargo, la semana pasada el INE dijo que el PIB de 2011 estaba
    sobrevalorado y, con la nueva cifra, el déficit era del 9,1%; dos
    días después, Valencia dijo que su déficit era de 3.000 millones
    más; o sea, que estamos en el 9,4% y las otras 15 CCAA y 8.120
    ayuntamientos aún no han corregido sus cifras de 2011. Lo único
    que sabemos es que están todas infravaloradas. El déficit real de
    2011 puede estar por encima del 11%, y en 2012 se esta gastando el
    doble de lo que se ingresa. Como dice el Gobierno de Rajoy,
    “estamos en la senda de convergencia”. Y es verdad… de
    convergencia hacia Grecia.

    Claramente, la joven democracia española tiene todavía muchos
    déficits de representatividad y de democracia que deberían
    interesar a la canciller Merkel y también a Europa, si queremos
    evitar una Grecia multiplicada por cinco y salvar el euro. Esto es
    lo que ha hecho posible el despilfarro masivo de las ayudas
    europeas, con una asignación disparatada de las mismas, a pesar de
    que estas ayudas han supuesto una cifra mayor que la del Plan
    Marshall para toda Europa.

    Es frustrante que a causa de este sistema oligárquico nepotista y
    corrupto se destroce talento y creatividad y que ahora muchos
    jóvenes se vean forzados a trabajar fuera, muchos en Alemania. Esa
    situación nos ha llevado a una distribución de riqueza que es de
    las más injustas de la OECD. La antaño fuerte clase media
    española está siendo literalmente aniquilada.

    Resumiendo: no es una falta de voluntad de trabajo, como se piensa
    tal vez en algunos países del norte de Europa, lo que hace que
    España sufra la peor crisis económica de su Historia. Es un
    sistema corrupto e ineficiente. La crítica del Gobierno alemán y
    sus condiciones para un rescate de España se deberían concentrar
    en la solución de esos problemas. En caso contrario, solo
    conseguirán que una casta política incompetente y corrupta arruine
    a la nación para varias generaciones.

    *Stefanie Claudia Müller es corresponsal alemana en Madrid y
    economista

    Y muchas gracias de antemano a Pablo de Cifuentes por hacerme llegar este artículo.
    *¿por qué no hay el botón de compartir en facebook para este artículo?



sábado, 1 de septiembre de 2012

Vega de los Árboles - El Final del Verano



Cada verano por estas fechas, volvía a quedarme solo en el pueblo. Todos se habían ido. Los buenos amigos, las chicas, el buen tiempo.

El color del día cambia, las calles silenciosas, el color de las hojas de los árboles. El marrón de las avellanas, determina el final.

Cada verano en Vega de los Árboles, era especial para mí. Llegaban un montón de amigos, y, a pesar de que siempre tuve que ayudar en las tareas del campo, siempre había tiempo para disfrutar del verano en el pueblo.

La infancia, siempre la recordaré con adoración, pues a medida que pasa el tiempo, me doy cuenta del verdadero valor de aquellos días.

Al final de junio, comenzábamos el verano con la hoguera que se hacía (y se sigue haciendo) la noche de San Pelayo, patrono del pueblo, no hacemos la hoguera en la noche de San Juan, sino ese día. Mientras todo el mundo observaba la hoguera en la plaza que daba entrada a la era, donde hoy se celebran las fiestas, los chicos (en esas fechas, solo Roberto y yo), íbamos a cerezas, de un cerezal a otro, más por el morbo de ir de noche a sitios prohibidos que por el hecho de comer cerezas. 

A primeros de julio, ya nos acercábamos al río a todas horas, lo mismo cogíamos cangrejos, que ranas.  Con las ranas alimentábamos al milano o gavilucho de turno, que hubiésemos robado de un nido ese año. Era fácil, pues los regueros estaban repletos de ranas y cangrejos, los árboles repletos de nidos y hasta nos zambullíamos en el río a última hora de la mañana con el rejaque en la mano para intentar coger alguna trucha o barbo.

El agua del río venía templada, no como ahora que viene del pantano de Riaño, y está fría como el hielo.

Recuerdo el olor de las cuadras antiguas, de la hierba seca o recién segada, lo mismo de la alfalfa, el sonido de los regueros, las callejas sombrías, donde trinaban quién sabe cuántos pájaros. Recuerdo el olor de los prados con sus vacas, diferente de los prados sin ellas.

Lo mismo segábamos alfalfa, que regábamos maíz, que recogíamos fardos... por la tarde volvíamos al río, nos bañábamos durante horas, jugábamos a todo, nos tirábamos de peñas y cepos a unos metros de altura, éramos como patos. Incluso algunas noches, volvíamos al río en busca de aventura, bien a pescar, o bien a cruzar al pueblo del otro lado para ver a los amigos con quien compartíamos ese trozo de río al que llamábamos la "rasera".

Por la noche nos reuníamos en la plaza del pueblo, y jugábamos a tres navíos en el mar, al escondite, por entre las casas vacías, el intríngulis del caño en esos años, en un árbol subidos, debajo de un carro, o en el campanario. Otras veces jugábamos al balón, eran noches bulliciosas.

Si había que intentar un beso, había que planear un viaje al pueblo de al lado, o a robar manzanas, el caso era buscar el amparo de la oscuridad. Tengo que aclarar, que yo no me comía una rosca en mi pueblo, y por eso siempre andaba en ruta.

Nada más cenar, cogía la bici o la motocicleta, y me iba al pueblo de al lado, Valle de Mansilla, o al del otro lado del río, Villaquite, o al del otro lado de la cuesta, Santa olaja, siempre en ruta. En los últimos años de la adolescencia tardía que tuve, no me hizo falta "nortear" por ahí... pero eso mejor no lo cuento.( en estos viajes me inspiré para "VIAJE ANIMAL")

Al llegar agosto, se aproximaban las fiestas del pueblo, San Roque, la gente acudía en masa, el pueblo se llenaba de gente, (hoy sigue pasando lo mismo), venían de todas partes. Nos lo pasábamos en grande, vivíamos dos días en uno. Pero una vez terminaban, era un punto de inflexión en el verano, ahí, comenzaba el éxodo, cada día que pasaba a partir de San Roque, el pueblo se iba quedando más vacío.

Por eso pongo esta canción del principio, y por eso pongo la de Verano Azul. Yo, me identifico con el Pancho (aunque yo ligaba menos). Yo era el típico lugareño que vivía allí todo el año, que tenía que trabajar en el campo, hasta esas "greñas", tenía yo, también moreno, y atlético entonces. También me quedaba solo en septiembre. La plaza vacía. Los bancos solitarios. Las tardes frías. 

Septiembre me lo pasaba recogiendo avellanas por "Cañones" o "Los picales", vagabundeando con la bici sin rumbo fijo, y visitando a solas el río mirando la corriente, y recordando cuando el lugar hervía de gente y de amigos. Ya me estaba fabricando las primeras palabras que escribir en las cartas para mis amigos, o para la chica que tocase, sabiendo de antemano, que el siguiente verano, esa chica ya no sería para mí...

Sin embargo, desde la distancia pienso en que aquellos días que yo sentía tristes, eran en verdad los más felices de mi vida, a pesar del vacío que sentía al entrar en el caño, o al pasar por la plaza silenciosa.

Ya no favorecía la temperatura para ir en bici o moto por las noches, así que retomaba mis lecturas abandonadas todo el verano.

Escribía cartas, algunas de las cuales, habrían tenido más éxito que cualquiera de mis relatos.

Ya no hay amigos como los de la infancia...

Ya no hay sentimientos como los de aquellos besos en las callejas...

Queda la nostalgia de la infancia feliz que tuve.

A pesar de la timidez que siempre me caracterizó, no tuve malas experiencias, y cada viaje en bici por la noche, cada árbol que subí, cada rana que cogí y cada beso que robé, dejaron una profunda huella en mí. 

Estos días al pasear por el pueblo, veo que las cosas han cambiado, y que ya nadie hace lo que hacíamos, hasta las casetas de los niños son diferentes. Las piscinas han desplazado al río helado, las videoconsolas han echado el balón  a los tejados, y las raquetas al desván.

El "Guasap" ( o como se diga), ha suplantado a las cartas, aunque estoy seguro de que alguien en algún lugar tendrá una carta que le hizo llorar, y eso, no hay "guasap" que pueda con ello...


Las manzanas están casi maduras, y las peras, ya se comen bien las ciruelas, pero los chicos no las roban, están a otras cosas.

El verano en Vega de los Árboles es apacible y divertido, es intenso. Si tuviese que describir mi pueblo con un adjetivo, diría que es ACOGEDOR.

El verano se acaba, vendrán más, pero en ninguno de ellos volveré a tener 14 años.

miércoles, 8 de agosto de 2012

BESOS


¡Cuántas emociones!

Como aquella vez cuando tenían doce años, y fueron a robar cerezas en la noche y les pillaron. Todos salieron corriendo y saltando la tapia, pero Elisa y Jesús se quedaron escondidos tras la puerta, uno frente al otro tan pegados, que sus cuerpos tomaron conciencia uno del otro, que sus corazones latían a mil por hora, que ni siquiera al salir el dueño sin encontrarles y cerrar la puerta, se separaron. Al alivio siguió una sonrisa, a la sonrisa una carcajada y a la carcajada un beso, efímero, inocente, apenas un roce en los labios y Elisa salió corriendo. A Jesús se le quedó un rato la boca abierta y la cara de sorpresa.
    O como aquella vez de acampada cuando Jesús tenía ya 16 años, solo en aquella tienda con Mireia, una chica de Castelldefells, ¡cómo le gustaba! Comenzaron con besos, se besaron hasta que les dolía la mandíbula, se tocaron, con las sensaciones cargadas de hormonas y adrenalina de la adolescencia, piel suave por aquí, que duro está esto por allá, el corazón desbocado, pasión desenfrenada, besos, caricias explosión de sensaciones todavía con sabor a nuevas.

O como ese año en que Jesús subió con Nieves a la azotea cuando tenían 22 años, para ver los fuegos artificiales, y ebrios de cerveza y alegría, no vieron nada, porque les entró la prisa, y el morbo de la azotea, hizo que se arrancaran la ropa uno a otro haciendo saltar los botones de la camisa, rasgando ropa y tirándola por ahí, se besaron con ardor y desenfreno, para terminar haciendo el amor de pie allí mismo, sin tocar el suelo ella, amarrada con las piernas a su cintura, y el tieso en el suelo, pura fuerza y resistencia, lo que no pudo repetir nunca más.

O unos años después, aquella vez, ya casado con Nieves, cuando ésta acaba de dar a luz a los gemelos, ese beso cargado de amor y ternura, de agradecimiento por la carga del embarazo y el parto, ese beso mientras se miraban con los ojos cargados de emoción, al borde de las lágrimas.

O aquel beso que la dio en la cocina sorprendiéndola después de varios años de rutina, ofuscado porque había estado obsesionado con aquella compañera exuberante de piernas largas y busto generoso, que tanto le tentaba, a pesar de que era muy joven para él. Hizo bien en no caer en la tentación, porque ese día en la cocina, los besos fueron otra vez ardientes, y retornó el amor adormecido durante el matrimonio.

O aquella vez que Nieves estuvo enferma, y cuando salió del hospital, la estuvo besando durante horas, acariciando con ternura y delicadeza, cogiendo su cara entre las manos, tocando con suavidad sus orejas, pasando por su frente, sus mejillas, parando en sus labios y recorriendo cada dedo de su mano, subiendo por la cara interna de los brazos para regresar a los labios ¡cómo la quería aquel día!

O aquella vez, solos en aquel hotel, cuando bajaron a la piscina a media noche y aprovecharon cada rincón de la piscina para besarse, acariciarse y hacer el amor, esos besos con sabor  a cloro, los labios húmedos y entumecidos por el frío de la noche, como revivían con la calidez de los labios del otro.

Y este último… Jesús postrado en la cama del hospital, ya tan anciano, apenas consciente solo para sí mismo, pues llevaba días sin hablar, aunque oía todo a su alrededor. El miedo asomando por la puerta ante la certeza de la muerte cercana. Como se sentía caer en el abismo cada vez que Nieves le soltaba las manos, y como sentía volver cuando de nuevo le cogía la mano… y ese último beso de Nieves, creyendo ella que Jesús ni se enteraría… con suavidad le besó, un beso cálido, tan emocionante a pesar de las arrugas de los dos, con sabor a las lágrimas que bajaban surcando arrugas desde los ojos de la mujer de su vida…

Y entre ese momento de oscuridad que hubo entre que cerró los ojos para siempre y apareció la luz blanca. Jesús decidió, que los mejores besos de su vida fueron el primero y el último… sobre todo el último.

·        

Odio los besos absurdos que no significan nada. Prefiero dar esos pocos a los que pongo una historia y un recuerdo.





jueves, 26 de julio de 2012

FUEGO

Estoy impresionado con el fuego que estos días sufren en Cataluña. Las imágenes son espeluznantes.
Ya se que hay miles de noticias deprimentes en este país, pero los incendios me conmueven por encima de las primas esas de riesgo (ya me gustaría saber quien decide la puntuación).
Personas muertas, rebaños muertos, bosques destrozados.
Muchos incendios son provocados, y otros, son por imprudencias. Hablan de colillas. No fumo (creo que ni se), no voy a criticar a quien fume ¡ojo!, pero si quisiera pedir que fuesen conscientes de que tienen fuego en las manos, que, según en que lugar, es un peligro, un incendio en potencia. No cuesta mucho.
Cuando me pasaba los veranos cosechando en Villamarco, allí, en ese pueblo todo campo de cereales, cuando terminaban el cigarro en el campo, eran totalmente conscientes del peligro. Escupían en la mano y allí apagaban totalmente el pitillo, o bien lo enterraban en tierra o derramaban algo de agua en el camino.
Varias veces, el roce de las cosechadoras en las piedras, en los días de mucho calor y a la hora de la siesta, producían incendios. 
Ver avanzar las llamas es sobrecogedor y una mala experiencia.
Con todo esto he recordado un relato que hice para el cole de los niños.

Los humanos somos el único animal que provoca incendios. También somos el único animal que puede extinguirlos.

EL FUEGO
            Como los padres de Manuel son autónomos, y además hay crisis, pues tampoco hay vacaciones, ni posibilidad alguna de ir a la playa.
            Como no se puede ir a la playa, cada fin de semana que la climatología lo permite, Manuel se va con sus padres y su hermano a la montaña. Aprovechando que en León, nuestra provincia, hay un montón de rutas de senderismo, y que hay una gran oferta paisajística, a lo largo del curso han disfrutado de bonitas vistas.
            Durante el otoño, han paseado por los bosques disfrutando de las nuevas tonalidades que tiene el bosque. Los árboles de hoja caduca, contrastan los colores de sus hojas entre amarillos y anaranjados, con las perennes hojas verdes de otros.
            Han buscado setas, y han recogido castañas y avellanas. Con mucha paciencia, vieron de lejos y con los prismáticos a los venados en plena lucha.
            Durante el invierno, han aprovechado para disfrutar en la nieve. ¡Cómo se han divertido!, han hecho muñecos con la zanahoria como nariz y dos pedazos de carbón como ojos, idénticos a los que ya hacían sus abuelos. Se han lanzado bolas de nieve. Han corrido por la nieve todavía sin pisar de primera hora de la mañana. ¡Plaf! ¡Plaf! Suenan sus pisadas sobre la capa de nieve.
            Con las manos heladas, han asado castañas como en el magosto, y con ellas se calientan, ¡Qué bien huelen!, a veces las acompañan con chocolate y churros.
            Pero lo más bonito es la primavera.
            Durante la primavera, nuestros bosques despiertan de su letargo invernal, se llenan de exuberantes colores y de sonidos. Los pájaros cantan por doquier, los animales están en plena ebullición. Todos están excitados, desde las abejas en su busca del néctar de las nuevas flores, hasta los zorros y lobos, que buscan un buen lugar que les sirva para criar a las futuras crías que vienen en camino.
            Los pájaros se oyen por todo el bosque. Si guardamos silencio, y no perturbamos la paz del bosque, se puede escuchar el sonido del bosque.
            El agua cantarina descendiendo por los riachuelos, arrojándose sobre las peñas que encuentran en su camino, el movimiento de las hojas con la brisa de la tarde, el canto de los pájaros, único en primavera cuando están en pleno cortejo, la berrea de los venados en la lejanía…
            Manuel tiene 12 años, y su hermano 14. Han aprendido a disfrutar en sus paseos por el bosque. Han observado cómo las abejas en su afán de recolectar néctar, van polinizando las flores. También cómo en un triste árbol muerto, ya seco, y partido por la mitad, la vida no se detiene, y desde las larvas que comen la madera del interior, pasando por los picapinos o pájaros carpinteros que picotean estos árboles para comerse esas larvas xilófagas (que comen madera), e incluso para anidar en su interior, donde también habitan otros animales, como lirones, ardillas, jinetas y ratones, hasta por fin llegar al búho real que anida en el tocón superior por donde se partió el tronco en su día, no están muy seguros, puede que sea un cárabo, una lechuza o cualquier otra ave nocturna.
            Durante la primavera, han disfrutado enormemente del bosque.
            Con la llegada del verano, han visto todo tipo de crías de animales, el bosque se ha ido renovando, y es un placer pasear por entre los árboles, es una grata sensación la frescura de la sombra.
            Durante la tarde, en las horas de más calor se bañan en el río, y cuando salen del agua, se tumban boca abajo sobre las peñas que sobresalen en medio de la corriente para intentar observar algún pez, una trucha o un barbo.
            Una tarde, caminaban los dos hermanos con sus padres cuando han detectado un ligero olor a humo. Ante el peligro que supone un fuego en medio del bosque, su padre decide regresar al pueblo más cercano. Durante su regreso, divisan las llamas muy cerca del pueblo, parece que han comenzado en un camino poco transitado donde la hierba seca lo cubre de lado a lado.
            Manuel teme por el bosque, durante  este último año ha aprendido a amarlo. Cuando llegan al pueblo, y se ven a salvo, su atención se centra en las llamas, que devoran todo a su paso. Los animales huyen por todos lados, todos juntos, depredadores con herbívoros, aves con roedores, todos van juntos sin preocuparse de qué animal corre a su lado. Todos temen al fuego.
            Los padres de Manuel se unen a los vecinos para apagar el fuego. Mientras los bomberos luchan por controlar las llamas más peligrosas, y el helicóptero va y viene desde el pantano, los vecinos han hecho una cadena humana para transportar calderos de agua, Manuel está el segundo al pie del pozo, está cada vez más cansado por el trasiego de calderos, le duelen los brazos, pero su hermano, que se está encargando de llenar dichos calderos, no desfallece, y eso le anima a seguir.
            Al final, el incendio no ha sido muy grave, y es controlado, se ha quemado un trozo de bosque, en el que se ve algún animal que no pudo salir a tiempo, los árboles están ennegrecidos y destrozados. Los bomberos piensan que el fuego se ha iniciado en el camino de hierba seca, bien por una botella que ha hecho de lupa, o bien por una chispa producida con el roce de los bajos de algún coche contra una peña. También pudo ser una colilla…
            Manuel se queda muy impresionado.
            Durante los primeros días de curso, el profesor pregunta la diferencia entre los animales y las personas.
-         En que las personas somos animales racionales –contesta María a la vez que levanta el brazo, como siempre impaciente por responder-.
Pero el profesor, ha visto con el rabillo del ojo, como Manuel, que nunca levanta el brazo, hizo el amago de contestar, e intimidado por la seguridad y rapidez de la respuesta de María, baja el brazo de nuevo. El profesor se acerca y pregunta a Manuel:
-         ¿Qué opinas tú? Manuel. ¿En qué se diferencian los animales de las personas?
-         Pueees, en que los animales no pueden provocar incendios, pero tampoco pueden apagarlos, y las personas si podemos.
-         Casi no te he oído Manuel, dilo más alto, que te oigan todos.
-         ¡Qué las personas si podemos provocar incendios, pero también podemos controlarlos!
-         Y también podemos prevenirlos –interviene de nuevo María-.
-         Muy bien chicos – continúa el profesor- entonces ¿qué  tal si hoy nos dedicamos a pensar en las cosas que podríamos hacer para evitar el fuego en nuestros bosques? Porque son los grandes bosques del planeta los que producen oxígeno para todos al realizar la fotosíntesis que hemos estudiado.
Mientras sus compañeros van enumerando maneras de prevenir los incendios, Manuel, se siente muy orgulloso de haber participado aquel día en la extinción del incendio.

FIN

*no pongo fotos, con abrir un periódico ya se pueden ver, también en facebook, Jesús Calleja ha subido algunas.

miércoles, 18 de julio de 2012

Chalaneru [Víctor Manuel, Tejedor, Chus Pedro, Ramón Prada]

Tengo esta deuda pendiente con Alfredo (miscuentinos) desde hace tiempo, cuando puse la canción de "Viva la montaña".

Más vale tarde que nunca.


Aunque mis abuelos decían... : La vela junto al santo.

Lo siento Alfredo, aquí está esta canción. No me había olvidado





lunes, 9 de julio de 2012

La Magdalena de Ramón


Miraba la noche a través de la ventanilla del tren. Las luces en la distancia revelaban la situación de pueblos a los que no era capaz de poner nombre.
Se  había marchado hacía casi cuatro años, al final de octubre. Había dejado todo atrás, su pueblo, su novia, sus amigos… todo. Había seguido los pasos de uno de sus profesores de medicina, y se había embarcado en una misión de Médicos sin Fronteras en África.

Ramón se fue convencido de que estaría allí tres meses en los que aprendería muchas cosas, aparte de su entusiasmo habitual por ayudar al prójimo. Pero en aquel continente maldito, los planes se tuercen a cada segundo, a su llegada estalló un amago de golpe de estado, que les desvió de su destino, llevándoles a un lugar desconocido desde donde resultaba imposible ponerse en contacto con su familia  y amigos.
Durante tres años, solo hizo que ayudar y aprender in situ, cada día era sobrecogedor, cada vida que le rodeaba era una pura tragedia. Se vio envuelto en un grupo de unas doscientas personas que huían de la barbarie. Al cabo de esos tres años, el hambre, el consumo de agua contaminada, el sida, y los asesinatos, fueron mermando el grupo de forma que solo quedaban un puñado de personas cuando por fin, fueron rescatados y trasladados a otro país. Había pasado mucho tiempo sin poder ponerse en contacto con la gente de su pueblo, y cuando por fin tuvo la opción, no se atrevió, seguramente le habían dado por muerto, o puede que no contasen con su regreso.

El tren hacía su camino con vaivén que adormecía, pero Ramón no podía conciliar el sueño.

Se bajó del tren en un apeadero a doce kilómetros de su pueblo, eran las dos de la mañana de un martes, y no quería molestar a nadie. Se puso en marcha caminando. Al pasar por delante de la gasolinera, se detuvo para sacar un café de la máquina.

-        - ¡Hombre Ramón!, ¡cuánto tiempo sin verte! –dijo el empleado de la gasolinera- Pero tú no habías desaparecido en África.
-         -Sí, pero mira, bicho malo nunca muere.
-       -  Pero si estuvo tu hermano por aquí esta tarde y no me dijo que venías.
-       -  Es que quiero dar una sorpresa.
-        - Pero a estas horas ¿dónde vas?, espera que llamo a alguien que te lleve.
-        - ¡Qué no! ¡qué no!, que me apetece caminar un poco, que llevo dos días viajando.

Y Ramón reanudó el camino cavilando sobre lo que le esperaría. Su familia, indignada por no haber recibido noticias, pero es que había sido imposible. ¿Se acordarían sus amigos de él?. Y Magda, su novia, ¿con quién estaría saliendo?, porque una chica tan buena y tan guapa, seguro que no había aguantado tres años sola, ¿estaría muy enfadada?. Estaba apesadumbrado, no confiaba para nada en que la gente se creyera su historia, esa odisea humana en la que solo había vivido que desgracias y vivencias traumáticas. Se estaba planteando dar la vuelta y no regresar jamás, pues no podría aguantar los reproches, no podría ver la complicidad de sus amigos mientras el resultaba casi un desconocido, y sobre todo, no podría soportar ver a Magda con otro.
Su vida estaba destrozada, y no sabía dónde ir ni qué hacer. Estaba a punto de dar la vuelta a pesar de que ya le había visto Lino el de la gasolinera…
Caminaba por la izquierda en la oscuridad, apenas le faltaban cuatro Kilómetros para llegar, una motocicleta venía a toda velocidad de frente deslumbrándole, pasó casi rozándole, pero apenas pasó, frenó de golpe y giró sobre si misma.

-        - ¡Ramón! ¡Ramón! ¡pero si eres Ramón!- David se bajó de la motocicleta y abrazaba a Ramón-. Pero ¿dónde te habías metido?
-       -  Es una larga historia, David. ¿Dónde vas a estas horas?.
-       -  Pues a regar, como siempre, tengo que cambiar el agua. Pero primero te acerco hasta casa.

Estaba animado con el encuentro con David, nunca se imaginó semejante bienvenida.
A la puerta de su casa, se detuvo, eran ya las 7 de la mañana, buscó el escondrijo donde siempre dejaba sus llaves, y allí seguían, ignorando que su madre se negaba a quitarlas de allí con la esperanza de que su hijo volviese. Entró en casa en silencio, el olor de su propia casa, le reconfortó como hacía años que nada lo hacía.
Fue al dormitorio de su hermano, le miró un buen rato sin despertarle, luego se dirigió al de su hermana, había dejado una niña, y en aquella cama había ya una mujer. Entreabrió la puerta de la habitación de sus padres, tampoco les despertó. Tiró su mochila en el sofá, se preparó un zumo de limón como hacía siempre cuando estaba en casa, y se acostó en su cama, que sorprendentemente, estaba preparada.
Al ver los limones exprimidos, la señora Lucía, dio un grito, subió las escaleras todo lo deprisa que pudo, y en menos de un minuto, toda la casa estaba en la habitación de Ramón.

El día transcurrió como en un sueño, todos los amigos venían a la casa, luego lo llevaban a empujones y con un millón de risas a la plaza, el bar era un espectáculo, Ramón contó su historia mil veces, sus amigos comieron en su casa, porque ninguno se quería ir de su lado, las cervezas se terminaban a velocidad de vértigo, el teléfono no paraba de sonar, al concluir la jornada de trabajo, llegaban más y más amigos.
-       -  ¿y Magda? –preguntó-
-       -  ¿Magda?, Magda se va poner como loca cuando te vea. Lleva casi cuatro años esperándote, sin salir con nadie, y sin hacer caso de nadie, solo Ramón por aquí… y Ramón por allá. Trabaja cerca, llegará dentro de poco, la trae una compañera, y la deja a la entrada del pueblo.

-      -   No sé cómo voy a explicarle todo esto…

Ramón se encaminó a la entrada del pueblo, estaba cerca, llegar a la esquina que estaba a treinta metros y allí estaba el cruce de la entrada, el corazón le latía desbocado. Oyó como se detenía un coche y volvía a arrancar, estaba a unos cinco metros de doblar la esquina, cuando apareció Magda corriendo, al verle se detuvo… apenas unos segundos, y volvió a correr para echarse en sus brazos llorando a lágrima viva.

-         -Déjame que te explique –dijo Ramón-.
Magda no podía ni hablar, pero le enseñaba un periódico donde salía una foto de Ramón al bajarse del avión el día anterior, con un reportaje de toda su odisea…

-        - Lo he leído mil veces. Yo sabía que no te habías olvidado de nosotros y que seguro que tenías una buena razón para no ponerte en contacto conmigo.
El pueblo entero llegaba a sus espaldas, no importaba que fuese a mitad de semana, la fiesta ya estaba montada, las trompetas y los tambores ya sonaban a su lado, y en la plaza del pueblo estaban sacando sillas y mesas para servir la parrillada que se estaba liando con la colaboración del panadero, el carnicero, el del bar y todo bicho viviente, porque hasta el perro de su abuelo era incapaz de separarse de su lado.

… Y es que recuperar a un amigo perdido… no tiene precio.


·        Y este es el video clip que me ha hecho rescatar este relato del baúl de los objetos perdidos.