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viernes, 6 de abril de 2012

EAU de PAULA

Mario entraba en la misma cafetería de todos los días, a la misma hora, las seis y cuarto de la tarde. Pedía siempre un café con leche, y se sentaba a leer el periódico en la misma mesa, justo al fondo, muy cerca de la cafetera, lo más lejos posible de la entrada y de los lavabos.
Se sentaba allí, tranquilo, leyendo detenidamente el periódico que no había tenido tiempo de leer en todo el día. Pasaba las páginas una a una, con sumo cuidado, a pesar de que el diario estaba manoseado, manchado, y con las esquinas dobladas y arrugadas. Saboreaba cada artículo, cada noticia, sopesaba su veracidad y la incidencia que estas noticias podrían tener en su vida.
Hacía tiempo que las noticias le importaban más bien poco, pero era una costumbre tan arraigada, que era para él un acto reflejo. Los camareros y camareras, le miraban mientras trataba el sufrido periódico como si fuese un pergamino antiguo en vez del maltrecho residuo del trajín del día.
Mario se concentraba en la lectura, removía el café despacio en el sentido de las agujas del reloj, a veces ni tan siquiera había echado el azúcar, bebía y de nuevo removía, pasaba una página con sumo cuidado, removía, y bebía un sorbo. Incluso cuando el azúcar estaba diluido hacía rato, él seguía removiendo maquinalmente.
Pero su concentración se perdía cuando ella entraba. Paula entraba con elegancia, pocos minutos después de las seis y media, hora en que terminaba su jornada. Se aproximaba a la barra, saludaba a los camareros, que ya sabían que tomaría un menta-poleo, y se sentaba junto a sus amigas, justo a la espalda de Mario.
Mario no levantaba la cabeza, pero notaba su presencia, la fragancia que desprendía Paula, una mezcla de su perfume y de su olor natural, invadía el lugar, Mario experimentaba una sensación de bienestar, entrañable, de simpatía. El olor envolvía su cuerpo, desplazaba momentaneamente el olor del café, para más tarde instalarse en el cerebro de Mario. A partir de ese momento, pasaba las páginas sin leerlas, tomaba el café sin darse cuenta, su cerebro, solo pensaba en ese olor de Paula, imaginaba su imagen, sus ojos grandes y claros, de un azul casi gris, su pelo castaño, ondulado, a media melena, su cara bonita... Oía su voz melodiosa, y se sentía feliz durante la media hora en que coincidían cada día.
Nunca habían hablado.
Un día, Paula entró a la hora de siempre. Mario, estaba como siempre ensimismado en su periódico. Pero ese día, Paula en vez de pasar a la mesa situada a la espalda de Mario, donde esperaban sus amigas, se sentó en la silla libre justo frente a él.
-Lo siento perdona, necesito un favor- le dijo, apenas se sentó, le cogió la mano izquierda con su derecha- por favor, sígame usted la corriente por favor se lo pido, si no lo hace, quedaré en el más absoluto ridículo delante de mis amigas.
Mario se quedó sin palabras, levantó la vista y miraba a Paula, el olor y la imagen, ¡qué más podía pedir! Paula miraba como hacia él, pero su mirada resbalaba por su cara y se dirigía a sus espaldas. El, sin embargo, aprovechaba y escudriñaba cada milímetro de las facciones de ella.
-Me llamo Paula, y mis amigas, que están ahí detrás de usted, me han preparado una encerrona, una cita a ciegas, ¡a traición!, y el personaje que me han buscado, no me cae bien. Le estaría muy agradecido si me pudiera ayudar.
El camarero llegó con el menta-poleo, Mario oía pero no escuchaba, ensimismado con la extraña experiencia, no quería romper el momento, hechizado por la mujer que tenía ante sí.
Paula soltó la mano de Mario para echar el azúcar, y de repente notó como echaba de menos la calidez de esas manos, y entonces sí, miró detenidamente a la cara a Mario, a esos ojos verdes.
-Se que está usted casado, pero no le comprometeré, y más tarde, si tiene algún problema con su mujer, no tendré ningún inconveniente en explicarle, está siendo usted muy amable.
-No se preocupe -dijo Mario- mi mujer lo entederá, se lo explicaré luego y lo entenderá.
Ahora era Paula la que se había olvidado de la mesa siguiente, la voz cadenciosa y suave de Mario hizo que se sintiese a gusto, y la conversación siguió muy fluida durante más de hora y media. Cuando se dieron cuenta, la mesa de al lado se había quedado vacía. Los camareros sonreían y bromeaban sobre la pareja, preguntándose cómo había sucedido esto sin que ellos notasen nada en absoluto.
-Muchas gracias, Mario, no sabe usted de la que me ha librado, y me he pasado una velada muy agradable con usted, discúlpeme usted con su esposa. Y no se preocupe, hoy invito yo.
-No importa, Paula, le contaré esto a mi mujer dentro de un poquito, seguro que se reirá de la incidencia.
Mario se fue directo a hablar con su mujer, ese día hablaría con ella un poco más tarde que de costumbre, pero a ella no la importaba, siempre estaba esperándole.

-Espero que no tenga problemas con su esposa - dijo Paula a un camarero mientras pagaba-.
-Mario es viudo - dijo el camarero- hace dos años que su esposa falleció de cáncer. Es el primer día que le hemos visto hablando con alguien.
Paula no esperó ni el cambio, salió disparada, siguió a Mario.
Mario se pasó un buen rato en el cementerio frente a la tumba de su esposa, hoy tenía mucho que contar. Ella siempre le decía antes de morir que era muy jóven y tenía que buscarse otra mujer, a él le parecía imposible pensar en eso, pero ahora...
Paula le vio en el cementerio, y luego se fue a su casa.

Al día siguiente, él estaba puntual en su sitio, con el diario entre las manos. Como cada día, pasadas las seis y media Paula entró en la cafetería, su aroma le envolvió, y su corazón latió a mil latidos por minuto, casi derrama el café, las manos le temblaban, aunque no notaba el temblor, su mano izquierda, que sujetaba la hoja del periódico a unos centímetros por encima de la mesa, estaba teniendo un repentino ataque de parkinson. Otra mano, suave, un tanto fría, le sujetó el temblor, que en vez de desaparecer, se trasladó al resto del cuerpo...
-Hola Mario, hoy invitas tú, ¿vale?. Pero vamos a dar un paseo primero, que entre lo que temblamos los dos, vamos a tirar la mesa al suelo...


*Justo hoy hace un año, abrí este blog, con un reto de por medio, poner punto y final a una historia que venía entretejida por otras 19 personas. Hoy no lo recuerdo, tampoco importa. El blog está cumpliendo su objetivo con creces, es la terapia que me ayuda a superar el mal momento que atravesaba, no necesito más. Pero si encima hay visitas y comentarios, miel sobre hojuelas.
¡GRACIAS A TODO EL MUNDO!

28 comentarios:

MEN dijo...

Nunca se sabe donde puede aparecer el amor, por eso sea donde sea tenemos que disfrutarlo. que la vida es muy corta y solo se vive una vez. Caprichoso que es el destino. Una tierna historia de amor con un final feliz. Un bessito

Eddie Joshua York Abner Marsh dijo...

temblores, nervios, ains :)

se me hizo corto el relato de hoy, me encanto, gracias.

Ruben dijo...

MEN, después de lo tuyo con los judíos, me apetecía un café sin más...

EDDIE, es que hoy hace un año que abrí este blog, y quería una entrada de las del principio, de las mías, de estas ñoñas, que son las que mejor me salen.

El tejón dijo...

En serio te lo digo, Ruben, me encantó el relato, me lo llevo a mi Face.
Un saludo.

Ruben dijo...

TEJÓN, pues muchas gracias, se agradece.

Verónica dijo...

¡Preciosa historia!, y yo quiero más de esas ñoñas como dices, son las que te hacen vibrar ¡felicidades Ruben, me ha encantado!
Un abrazo

Ernesto Villodas dijo...

Enhorabuena por tu primer aniversario y por el éxito con la terapia je,je.

Ruben dijo...

VERÓNICA, gracias, de esas historias, tengo muchas, sobre todo al principio cuando comenzé este blog, pero seguirán...

ERNESTO, gracias por hacer un paréntesis en tu descanso para leer en mi blog.

Marta C. dijo...

¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz te deseamos Ruben, cumpleaños feeeeliz! ¡Bravo!
Me alegro de que hayas celebrado ese 1er aniversario con un relato de amor, tan sencillo, y tan entrañable. Y de ñoño ¡nada! Los sentimientos nunca lo son. Besos.

Akane Ariasu Argelia dijo...

Felicidades Rubén!! Que felicidad que ya lleves un año por aquí! Jeje, que bueno que he podido felicitarte sin gran diferencia de fechas, aunque aún asi lo hubiera hecho, y espero que nos sigas acompañando por mucho tiempo y años más con tus cuentos e historias que son sencillas, pero muy conmovedoras, verdaderos cuentos que te encantan leer una y otra vez.
Hace ya año y medio que nos conocemos y nos seguimos mutuamente, y se que eres verdaderamente mi amigo porque nunca hemos necesitado comentarnos cada entrada para seguir así. Felicidades Rubén!¡

Ruben dijo...

MARTA, supongo que habrá diferentes puntos de vista, el tuyo me gusta, para que te voy a engañar.

Ruben dijo...

AKANE, especialmente querida para mí, sin tí, habría abandonado esto de los blog, durante meses siendo la única persona que leía mi blog, que comentaba y que me animaba. Efectivamente, sigo pasando por tu blog, comprobando que sigues cargada de imaginación y con nuevas ideas.
Si hay alguien especial entre todos, eres tú, que estás desde el principio.
muchas gracias.

Mercedes Vendramini dijo...

Ya te extrañaba! hermoso tu relato, como todo lo que escribes. Felicitaciones por el año de tu blog!

Cariños!

Ruben dijo...

MERCEDES, hasta mis padres me extrañan, ando algo perdido, pero, como ves, siempre pensando en lo mismo.

midala dijo...

Felicidadessssssssssssssssssssssssssss Rubennnn ya tienes un añito...cuántas cosas pasaron en este año y fijate...nosotros seguimos al lado . Tñu fuiste mi primer lector y eso...no lo olvidaré nunca!!!!!tus primeras palabras, a carreras entre leer y atender a los niños...y yo alucinada porque me parecia increible que alguién se parara a leerme...en fin Ruben...Dis bendigaaaaaaaa al reyyyyyyyyyyyyy jajajjajajajajjajaja millllllllllll besazos de todo corazón

Libelú dijo...

La historia es muy bonita y tierna.
Creo que serías capaz de escribir un libro.
Felicidades por tu cumple-blog.
Gracias por haber sido un amigo en mis momentos malos.
besos!

Ruben dijo...

MIDALA, si, tengo el honor de haber sido tu primer lector, y de encontrar una persona especial, que cada día llega a más gente.

LIBELU, ya he escrito un libro, y parte de otro, no lo publico, porque no se si es buena idea, tengo miedo de que no sea lo suficientemente bueno, no me importa que se compre o no, quizá lo autoedite en pocos ejemplares para la gente cercana, aunque me costará un dinero que ahora no puedo gastar.

Alfredo dijo...

Me ha gustado mucho, Rubén.
Salu2.

Ruben dijo...

ALFREDO, no me quedan tan realistas como a tí, pero se hace lo que se puede...

Soledad dijo...

¿Sabes Ruben? has situado perfectamente el ambiente de la Cafetería, la descripción del entorno a Paula, Mario y me he metido dentro del texto como un imán.
Eres buen escritor.

Felicidades por el blog, es precioso leerte, porque son sencillas, como la vida misma y llenas de sobresaltos, como la vida misma.

Vir dijo...

Enhorabuena!!! Una historia de segundas oportunidades para celebrarlo, me voy con un buen sabor.

Lady_Celeste dijo...

!!Hola Ruben!!

Una historia preciosa.

Cuando menos te lo esperas llega lo q no esperabas.
Muchos besitos Ruben.Tus niños son preciosos.

Ruben dijo...

SOLEDAD, intento simplificar, pero soy muy dado a enrrollarme, y luego las entradas salen demasiado largas, por eso a veces es un poco pesado mi blog.

VIR, porque hay gente que se merece una segunda oportunidad, aunque yo no se la daría a todo el mundo, hay bárbaros, que si les das una segunda oportunidad, te matan.

LADY-CELESTE, un buen titular, como la película "cuando menos te lo esperas".

Emilio Manuel dijo...

Dos cosas: Primero felicidades por el año que lleva tu blog y segundo un relato fantástico.

Un abrazo y que nos veamos el próximo año.

Sese dijo...

Me gustan estas historias cotidianas, es como ponerle magia al día a día.

Y por supuesto muchas felicidades por este aniversario.... y que cuuuumplaaaas muuuchos maaaaás!!!!

Saludos

Ruben dijo...

EMILIO, gracias, después de leer tus realidades, siento que escribo cosas absurdas, pero es que escribo justo para olvidar toda la basura que nos rodea.

SESE, yo seguiré mientras haya pacientes que lleguen hasta aquí.

LA ZARZAMORA dijo...

Enhorabuena por ese añito cumplido.

Y en una cafetería pueden encontrarse dos almas en pena? sí.

Besos, Rubén.

Pablo González dijo...

Otra historia preciosa. Me ha encantado. Enganchado y oliendo el café y el perfume. Qué bueno, poder beneficiarnos de las terapias ajenas de forma tan placentera.