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jueves, 9 de junio de 2011

EL FUEGO

El fuego, ¡Qué peligroso es el fuego!. Durante años, solo hubo ceniza como único despojo de pequeñas llamas que no llegaron a iluminar mi cara, pero luego, hasta las cenizas desaparecieron borradas por el tiempo y erosionadas por las lágrimas de muchos desengaños. Pero aún así, el lugar de esas pequeñas llamas, seguía ahí, solo el lugar, solo eso. Solo mi corazón abandonado y deprimido, un lugar olvidado. Sin embargo, ¡qué peligroso es el fuego! porque ya no había llama, ya no había ceniza, solo quedaba un rincón oscuro y sin luz, sin embargo, es el fuego tan peligroso que cuando nadie recordaba como llegar a mi corazón, cuando todo había desaparecido, cuando todo estaba olvidado, cuando el frío reinaba y todo estaba cubierto de hielo… Nació una llama poderosa que lo iluminó todo sin quemar nada, que todos ven y que todos recordarán, y nadie olvidará ese lugar.
Mi corazón ya no es un lugar cerrado y sin oxígeno, porque tu eres el oxígeno que mantiene esa llama encendida, y tengo miedo de hacer un fuego más intenso por temor a que consuma todo el oxígeno que estás dispuesta a ofrecerme.
Mientras estás cerca, mantengo en mi corazón una bola de fuego que calienta todo mi cuerpo, incluso tengo miedo de que lo llegue a quemar, pero sin tí, es un trozo de algodón ahogado en alcohol, esperando que una llama se acerque, convencido de que solo existe una llama en el mundo capaz de encenderlo… tu sonrisa.
Y cada minuto que no te veo, puedo imaginar tu pelo, tu sonrisa y sobre todo, trato de imaginar cuando te ries, y te echo de menos, y entonces miro al cielo para ver si veo reflejados tus ojos en él, y cuando recuerdo tus ojos, también recuerdo la manía que tengo de no mirar a nadie directamente a los ojos, pero mirar directamente a tus ojos me apasiona, y no se si es por su color, por lo que me dicen, o por ese brillo que ilumina hasta el rincón más oscuro que hay en mí.
Y extrañamente, ese paisaje negro, quemado
y abrasado, es ahora un bosque de árboles
y flores bajo un cielo nublado y lluvioso que
espera impaciente su sol de verano.
RUBÉN FERNÁNDEZ TOMÉ
Sea cual sea el desengaño, el dolor que me produzca. Siempre aparece algo o alguien para que me reponga de nuevo, siempre hay un nuevo amor, un amigo, un familiar que te devuelve el buen humor, cuando estés triste, paciencia. Paciencia sí, pero hay que poner un poco de tu parte para que la tristeza dure lo menos posible, y buscar a las personas que te alegran en el mismo instante que las ves, incluso antes de que digan nada, ya te alegras, búscalas.

16 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Lo importante es la capacidad de renovación, mientras la tengas puedes estar confiado que la alegría volverá una y otra vez.

Buena reflexión.

Hasta pronto. :)

Ruben dijo...

Pluma Roja, tienes razón, es la capacidad de renovación lo que nos hace superar la pérdida de amigos o de amores.

Una soñadora más... dijo...

Mi paciencia me ha enseñado donde tengo que acudir para lograr un poquito de paz, una sonrisa, una mano amiga... por ejemplo, aquí.

Preciosas letras, como siempre.

Un abrazo enorme.

Gracias por ser, y estar.

Marta.

Libélula dijo...

"una llama poderosa que lo iluminó todo sin quemar nada"
uf! me ha gustado mucho!

Pd; ¿quieres este dibujo para esta entrada? http://caramelo18.blogspot.com/2011/04/dibujo-el-fuego.html

Fibonacci dijo...

Parece que quema, y uno casi muere, pero no, la vida continua y es muy bella vivirla...somos ave de paso y tan sólo por una vez...un saludo

Eduardo Fanegas de la Fuente dijo...

Ese tipo de fuego es maravilloso, me han encantado tus palabras. Tú si que sabes encender la llama. Un abrazo

Miguel Ángel de Móstoles dijo...

¿Qué te puedo decir?, parecemos almas gemelas pensando lo mismo.

Espero que siga así, tu llama, encendida por mucho tiempo.

¡Feliz fin de semana!

Ruben dijo...

MARTA:
Conmovedor tu comentario, aquí siempre habrá una sonrisa esperando tu visita.

LÍBELULA:
Ahora mismo voy a buscar tu dibujo, muchas gracias, de verdad, todavía no lo he visto y se que será precioso.

FIBONACCI:
A veces parece que estamos acabados, pero como bien dices, siempre hay algo que nos abre los ojos de nuevo.

EDUARDO:
Que si se encender la llama, a veces enciendo a todos a mi alrededor... les pongo de una Hos...

MIGUEL ANGEL:
Yo es que hago todo lo posible para no necesitar un "PREPARADOR". Aunque reconozco que me gustaría esa profesión.

*Empezar el día con estos comentarios levanta el ánimo a cualquiera.

Alfredo dijo...

¡Ah, el fuego del amor! Bienaventurados de los que gozáis de él, porque según los cardiólogos es sanísimo para el corazón.
Salu2.

su dijo...

Pásate por mi blog, algo te espera ;)
Abrazos.

midala dijo...

precioso ruben!!!!ya es la segunda vez que te digo...que la persona que está a tu lado tiene que ser inmensamente feliz!!!besitosss

Emilio J. Pazos Brenlla dijo...

Muy buen post, enhorabuena. Mientras el fuego anide en nuestro corazón, todavía tenemos la esperanza de sentirnos vivos.
Me ha gustado, te he conocido por el blog de Su, me quedo por aquí.
Un saludo.

vangelisa dijo...

Te ha quedado genial!!!!

Sese dijo...

Ese fuego que a la vez que destruye regenera, ese fuego que aniquila las tierras para permitir que se regeneren con más fuerza tras su paso. Ese fuego que siempre anida en nuestro interior, unas veces como una tenue brasa otras veces como una gran llama que alumbra nuestra existencia

Saludos

Mercedes Vendramini dijo...

Querido Rubén,
Otra vez encontré tus afectuosas palabras en mi blog. Allí te respondo.
De todos modos paso ahora por tu sitio, agradeciendote otra vez, y también para decirte que tus escritos son excelentes! Estas historias atrapan. CREO QUE TIENES QUE PUBLICAR UN LIBRO!!!

Va mi abrazo.

Sue dijo...

Qué bonito texto. Qué bonito escribes.
En realidad el fuego hizo al hombre y aunque ahora a veces se queme en él, siempre hay tiempo de aprender a usarlo de nuevo.