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viernes, 12 de agosto de 2011

A KANELITA... (no me olvido de nadie)

KANELITA

Abril 5th, 2011 by rdelavega
En el muelle de San blas… Maná… sola se quedó, esperando.

A él también le encanta esa canción, pero sus senderos transitan por la otra parte de la ciudad.

Ella anhela encontrar ese príncipe, da igual si no es perfecto… da igual… con solo que me quiera, piensa, da igual… pero… ¡qué aparezca pronto!
El que espera… desespera.

Tan solo está, que sus ideas son sus únicas compañeras, que su soledad le oprime el pecho, que sus decepciones le atormentan, que sus errores le aplastan. ¡Qué triste estás, Mario! se dice a sí mismo.

Tan sola está, que entre la multitud, camina sin ver a nadie, que sus hijos le reclaman atención, y su mente viaja a un mundo fantástico donde comparte su maternidad y su amor con un hombre compatible con la gradeza de su amor… Se desborda ese amor, se sale de su cauce… Kanelita, no lo des más vueltas, se dice a si misma.

Mario, camina por la playa cada amanecer, ensimismado en el sol naciente, en la brisa embriagadora y perfumada del nuevo día. ¿Qué me deparará este día? piensa. Ya no me espero nada, ya he agotado todas mis oportunidades de amar, cada vez se me hace más difícil comenzar de nuevo.
Y Mario no sabe por qué, pero no se ve capaz de comenzar de nuevo, no insiste, no busca contacto con ninguna mujer. A pesar de su vida vacía, no se ve con ánimo de buscar compañía femenina, rehuye los bailes, se esconde de la vida, abrumado por los continuos fracasos amorosos.

Kanelita, no descansa, sus hijos, todavía son pequeños, requieren dedicación, tiempo, cariño, atención… pero en sus días sin descanso donde las horas no son suficientes… Ella posee un tremendo vacío. No ocupa espacio en su casa, no quita tiempo a sus quehaceres… pero… ¡es tan grande!
Y la noche… la noche… es eterna. Falta algo, pero lo que se encuentra en su vida cotidiana, no es lo que busca. Haciendo un esfuerzo, intenta algo con ese chico guapo, o con ese hombre tan afable, pero no es lo mismo, no hay flechazo, ¡pasión! ¡amor desenfrenado! eso es lo que busca, ese hombre que solo con ver su rostro, y oir su risa, haga que el corazón de Kanelita salte como un sapo…

Un sapo… así se siente Mario, torpes saltos, amores fallidos, tristeza constante, ánimo destruido indefinidamente.

Kanelita, pasea por la playa al atardecer, a veces con sus hijos, a veces sola, a veces con un posible amor… pero hasta ahora, siempre se siente sola, esté quien esté a su lado… su corazón no salta.

Mario trabaja maquinalmente, y luego vuelve a su casa, lee sin entender lo que lee, porque su mente está eternamente enfrascada en por qués que no tienen respuesta.
¿Por qué no me quieren?
¿Por qué me equivoco con cada mujer?
¿Por qué la última me puso los cuernos?
¿Por qué siempre fracaso?
Pero si no soy tan feo.

Kanelita, trabaja fuera, luego en casa, luego no duerme. Porque la soledad no viene sola, viene con angustia, con insomnio, con tristeza, con amargura.
Sueña con su príncipe azul, o verde, ahora ya no importa el color, ¡qué más dá! solo quiere querer.
Piensa:
El padre de mis hijos… nada, el corazón no salta… ese tren ya pasó.
El último amor… me engañó, sigue con ella… el corazón no salta.
Ese chico estupendo que me han presentado, podría… se lleva la mano al pecho… el corazón, sigue a su ritmo. No salta.
El hombre misterioso que me saca siempre a bailar, me rio mucho, me lo paso bien, pero… en cuanto se detiene la música, el corazón… vuelve a su letargo.

Hoy es sábado, Mario ha salido a pasear como siempre al amanecer por la playa.

Hoy es sábado, los niños duermen, Kanelita no puede, les deja al cuidado de alguien y se va a espantar su insomnio y su anhelo por las calles de la ciudad.
Kanelita va sin rumbo, sin darse cuenta, llega a la playa. No se ve nada más que una persona a lo lejos… se aleja…
Se descalza y va caminando por la arena húmeda, siente una paz inmensa, pero la belleza del sol sobre las olas en esa hora temprana, hace aflorar las lágrimas a sus ojos, y se enfada consigo misma. Es fuerte, aparta de su mente ese momento de debilidad. Para olvidarlo, saca el libro de bolsillo que siempre lleva a mano, y sigue paseando enfrascada en la lectura.

Mario, ha llegado al final de la playa, da la vuelta en un acto reflejo sin apartar la mirada de las lineas del libro que va leyendo. Le encanta ese libro, esos poemas de amor, siente nostalgia de los tiempos en que amó, pero ya nada le conmueve, cuando ve una mujer solo ve una máquina de hacerle sufrir, y su cuerpo reacciona evitando el contacto, como los perros de Pavlov, su inconsciente toma el mando.

¡Qué bien escribe este autor! Kanelita tiene los sentimientos a flor de piel, está emocionada por los versos plasmados en el papel. ¡Mil veces ha leido cada verso! y aun así, no puede dejar de conmoverse.

Los dos van enfrascados en su lectura. ¡Tan ensimismados! que el choque es inevitable, los libros caen a la arena, los marcapáginas, quedan a su lado.
Las disculpas de ambos se atropellan, parecen dos tartamudos intentando recitar.
Lo siento…lo siento… lo siento… losientolosientolosiento…
Cuando van a recoger sus libros, no saben cual coger, son el mismo libro, la misma edición de bolsillo, las mismas páginas marcadas, los marcapáginas, se quedan olvidados en la arena, testigos de un accidente.

Mario se siente más sapo que nunca, no reacciona a tiempo de escapar de la mirada de Kanelita… Una vez los ojos de uno contactan con los ojos del otro, no pueden apartar la mirada.

En las púpilas del otro, cada uno, no solo ve su propio reflejo, sino el estado de ánimo del que está enfrente.
Ven el uno en el otro la soledad y la tristeza.
La situación hubiese sido cómica, pero la lectura que les condenó al choque, mantiene los sentimientos durante unos segundos mágicos.
Los dos siguen su camino alejándose uno del otro… a los dos pasos… los dos vuelven la mirada.
Kanelita da la vuelta “se valiente” “se valiente” , se dice.
Y acompaña a Mario comentando su lectura y la casualidad que ha sido que entre millones de libros, estuvieran leyendo el mismo, y que entre millares de habitantes, fueran ellos los que estaban en esa playa, y que entre centenares de metros, siguiesen el mismo camino…
El mismo camino…
Se despidieron sin decirse su nombre. Cada uno por su lado.
Cada uno pensando en el otro.

Mario entró en casa. Al pasar por delante del espejo del recibidor, al verse, se llevó una grata sorpresa, ¡sonreía!
Luego, al darse cuenta de su torpeza, sintió como se hundía su alegría en el pozo de la angustia. Se había olvidado de preguntar el nombre de la mujer, no sabía nada de ella, ¿cómo la encontraría?

Kanelita llegó a casa, sus hijos estaban despertando, se puso a preparar el desayuno, pero… ¡cómo me tiemblan las manos! ¡no puedo pararlas! La taza cayó al suelo, su hijo mayor, viendo a su madre afligida, tendió sus brazos y se abrazó a ella.
-¡Mamá! ¡cómo te late el corazón! parece que se te va a salir… ¡Mira!. Hermanito, el corazón de mamá está saltando…

Otra vez sábado, la semana se ha hecho eterna, para Mario… y para Kanelita.
Ninguno ha dormido, vueltas y vueltas, nervios y más nervios. No corren las horas.
Impacientes, se levantan antes de tiempo. Caminan hacia la playa en medio de la oscuridad, no hay tiempo de esperar por el sol.
Antes de llegar a la playa, ya se ven por el paseo a la luz de las farolas. Se reconocen a lo lejos. Corren uno hacia otro. Cuando se encuentran, casi chocan de nuevo. Esta vez, si se rien, se rien sin parar, vienen sofocados por la carrera, casi no pueden hablar. Se cogen de las manos y se miran.
-Mario, me llamo Mario.
-Kanelita.
Solo se soltaron una mano, siguieron caminando hacia la playa cogidos de la otra.
Todavía sangraba el flechazo de Cúpido del sábado anterior…
POM POM POM POM POM POM.
Dos corazones desbocados, hacía ya un buen rato de la carrera y seguían agitados.
No hizo falta mucho para besarse, para conocerse, para la ternura, para la compasión del uno por el otro, de ponerse al día, de decirse todo…
El primer beso, coincidió con el primer rayo de sol, que al aparecer iluminó la cara de Mario… ¿Qué ven mis ojos? he encontrado un príncipe.
Mario veía a Kanelita con nuevos ojos, con una sensación inédita de cariño. AMOR…
…AMOR y AMOR.
Mario miró hacia la playa al irse. Allí, donde se habían besado… allí estaba, se veía todavía un poco, ya las olas se llevaban… lo que quedaba de su piel de sapo…
AQUÍ LO TIENES.

domingo, 7 de agosto de 2011

MIROS Y SEBES

Había dejado de publicar entradas en Miros, porque pensaba que no lo estaba leyendo nadie, pero me encuentro con que quedan dos personas que lo siguen leyendo, gracias por vuestra paciencia, lo mismo a Eduardo que a Mercedes, ya van la mitad de los capítulos, y los que quedan no son tan largos. Seguiré hasta el final siempre y cuando quede al menos una persona leyéndolo.

Respecto al comentario de Mercedes de hace unas entradas preguntando ¿qué son las sebes?.

Las sebes, no son un árbol, sino una de las formas de cerrar o separar unos prados de otros, al igual que en las montañas usaban muros de piedras amontonadas, en las vegas de los ríos (por eso mi pueblo es Vega de los Árboles), se aprovechaba la vegetación de las lindes de unos prados con otros, ramas, pequeños arbustos o zarzas, juntando todo ello con más ramas.
En la primera foto se puede apreciar de qué manera se entrelazan unas ramas con otras.
En la segunda foto, el resultado final.

Hoy al final no he realizado el viaje a Madrigal de las Altas Torres, después de 34 días seguidos sin descanso, hoy he podido disfrutar de mis hijos. Lo cual no lo cambio por las fotos que pudiese sacar en esa población.
SILVIA 5 años

DANIEL 2 años




martes, 2 de agosto de 2011

COVADONGA

Este domingo me ha tocado ir a Covadonga, que, parece mentira, pero no había ido nunca. (bueno, sin contar que me llevaron mis padres con un año de edad)
El entorno es espectacular, las vistas son atractivas mires donde mires. Lástima de verano, en Asturias, le cuesta un poquito tener un día soleado, y cerca de los lagos más difícil.


Pero de todas formas, la gente acude el domingo, y rebosa la gruta, las plazas de aparcamiento, el museo, y las tiendas de recuerdos.
Hablando de aparcamiento, en cuanto he aparcado el autobús en el aparcamiento de autobuses, los de tráfico se han metido detrás y no han dejado títere con cabeza. Este aparcamiento, no tiene salida, tienes que volver por dónde has entrado. Me he sentido atrapado, como los lobos en el "chorco de Caín". Por suerte, no me han multado, a la mayoría le ha caido alguna sanción.
Me ha salvado Don Pelayo. Algún viajero ha comentado que la batalla que cuentan los historiadores, pudo darse en otro lugar, por lo escabroso que es, y por las dimensiones... o fue en otro sitio cercano, o no eran tantos los combatientes. Buscando por ahí, (naufragando por la red), parece ser que hay quien lo piensa, pero dejemos eso para los expertos.



Este es el chorco de los lobos, se les orientaba hacia ese pasillo, que conducía hasta este círculo en el que caían unos metros y era imposible escapar, como en el aparcamiento de Covadonga.
También me he inspirado en el chorco para mi relato de "Arriba en el monte", que ya publicaré algún día en este blog, y que tanto empeño tiene Mito para que lo haga.


Abandonamos el lugar por esas curvas, y realizamos una parada en Cangas de Onís para disfrutar del domingo, día de mercado en dicha localidad.
Más tarde, nos adentramos por la carretera que sube al puerto del Pontón para comer en Coriago, al lado del río Sella. En todo caso, es un placer comer en un lugar así. ("Restaurante Alto Sella", Corigos,) Buena comida, buena gente, y buen precio. (y los postres... me los hubiese pedido todos... soy un golosooooo... )
No pongo fotos de la subida al Pontón, porque como siempre voy conduciendo... pero hace unos días lo subí con el bus, lloviendo, y os aseguro que a las seis de la tarde se oscurece como si hubiese llegado la noche.

Espero que disfruteis de las fotos.
Próxima parada: MADRIGAL DE LAS ALTAS TORRES,  AVILA. (Eso ya, para el próximo domingo)
Un abrazo para todos y espero que perdonéis mis visitas tan distanciadas y silenciosas, pero estoy saturado de trabajo.

miércoles, 27 de julio de 2011

La Dama se Esconde - La tierra de los sueños


Últimamente, me viene esta canción a la memoria, y todo son recuerdos de veranos pasados hace mucho tiempo. Esta canción...
Te encontraré esta noche en la tierra de los sueños....
Programa tu sueño, y sueña con eso que deseas. No importa si esa persona está lejos, esta noche, sueña con ella, acudirá a tu encuentro salvando todas las distancias. No importa si esa persona ya no se encuentra entre nosotros, esta noche, estarás a su lado, conversarás con ella si tu quieres. No importan estos malos momentos, en los que la economía no te llega para ir de vacaciones, ni para llegar a fin de mes, esta noche, haz que te toque la lotería, sueña por un momento, que no tienes preocupaciones. Que todo te sale bien, que estás feliz.
Sueña, que eres un niño de nuevo, y que sigues siendo ese inocente ajeno a los vaivenes de la vida.
Sueña con aquel verano en el que diste tu primer beso, aunque ya esa chica esté a años luz de tí.
Sueña con aquellos días de río y de fútbol, de risas, travesuras, intrigas y escapadas nocturnas.
Sueña, y vuelve a soñar, soñarás que todo es posible, que en la tierra de los sueños, eres libre, que nada tiene fronteras, que los sentimientos no están limitados, que nada malo puede suceder.
Sueña conmigo, yo acudiré, no me perderé la cita por nada del mundo, estaré impaciente por cerrar los ojos, me pasaré la tarde corriendo y saltando para caer rendido cuanto antes en los brazos de Morfeo.

En cuanto comiences a soñar, se abrirá esa ventana. Dice Eduardo Fanegas de la Fuente en su blog, que su ventana es de madera.


Yo, me pido esta ventana- Alli, entre las montañas y las nubes, está el puerto de la Ventana, más allá de San Emiliano, más allá de Torrebarrio y Torrestío. Esa ventana, abierta al cielo, solo con atravesar las nubes que la cubren, ya estarás soñando.

Te esperaré esta noche en la tierra de los sueños.

lunes, 18 de julio de 2011

VEGA DE LOS ÁRBOLES I



Mi pueblo se llama Vega de los Árboles, y es verdad, que hasta el año 2000, hacía honor a su nombre. Las callejas estrechas y sombrías, salían en todas direcciones desde el pueblo, las sebes limitaban los prados y los caminos, a veces, entre camino y sebe, transitaba el reguero de tierra,´que ha sido sustituido por las acequias de cemento. Hasta la carretera, era un túnel de ramas y hojas, que daban sombra casi todo el viaje hasta el siguiente pueblo.
Famoso por sus nueces, los nogales abundaban por todos lados, sacando los vecinos una ayuda económica en época de nueces, que daban su trabajo, recoger, limpiar, lavar, secar, volver a recoger y vender. Dicen que las de aquí son de muy buen sabor.
También había algún plantío de chopos, y muchos negrillos.
A los de mi pueblo, nos llaman "papudos", a lo que respondemos "niño con papo, niño guapo". Buscando una explicación, investigué un poco, y por lo visto, la sombra de los nogales, es rica en iodo, (no se si lo estoy explicando bien, porque lo de que la sombra tenga iodo todavía no lo entiendo ni yo), y el exceso de iodo, da lugar al papo. (todo esto, puede ser una bobada, así que no hagáis mucho caso. En todo caso, prefiero lo de papudo, porque los motes de los pueblos aledaños son: raposos, gitanos, chicharreros, modorros, etc.
En mi pueblo, vivirán unas 70 u 80 personas. Es pequeño.
Después de la concentración parcelaria, todas las sebes, la mayoría de los árboles, y todos esos caminos con su encanto y sus rincones para perderse y para jugar a "tres navíos en el mar"* se perdieron. Hasta las sombras se perdieron, solo quedan plantíos de chopos.

La primera foto no se ve muy bien, porque es el pino sobresaliendo por encima de las casas, entre la bruma de la mañana.
Y la segunda foto, es el nogal que sale desde la verja de la casa de mi abuelo.
El coche rojo es un golf vr6 con 170 cv, que es un peligro, y que espero que mi cuñado ya lo haya vendido, porque corre demasiado y es un peligro.
La caravana no es mia.

Como estoy saturado de trabajo, hoy no cuento más, solo aclarar el juego de "tres navíos en el mar".
En la plaza del pueblo, en las noches de verano, cuando éramos muchos niños, nos repartíamos en dos grupos, un grupo se iba por ahí entre las callejas y los prados, y el otro grupo esperaba, hasta que el grupo que se había ido gritaba (Todos a la vez) "¡TRES NAVÍOS EN EL MAR!"  y el otro grupo contestaba "¡Y OTROS TRES EN BUSCA VAN!", con lo que nos pasábamos un buen rato deambulando por ahí, asaltando huertas, robando cerezas o peras o manzanas, fresas... Al final siempre terminábamos sentados en un corro, a oscuras en un prado, los mayores aprovechado la oscuridad y los pequeños intentando ver algo y aprender.


jueves, 7 de julio de 2011

CON CARIÑO PARA EL HEMISFERIO SUR

Creo que en Argentina hace un frío que pela, y para no olvidarme de que allí es invierno, voy  a poner una entrada sobre la nieve, con el fin de solidarizarme con el hemisferio sur, y de refrescar a todos los del sur de España, porque hoy he pasado el día en Villablino, Laciana y el resto de Babia, y había que ir con abrigo, la temperatura era impropia de estas fechas. En ´León ahora mismo hay 17 grados, y son las seis de la tarde.

En fin, lo que digo siempre, que el frío conserva la carne.

El siguiente texto, viene a cuento de la última entrada de Mercedes Vendramini.

Después de lo que sigue, va a quedar en evidencia mi falta de talento, pero vale la pena compartir algo tan bonito. Voy a poner un texto de Alfredo Escalada.

TU, NIEVE

Yo soy polvo - “Polvo eres…”-
mas polvo soplado por los dioses.
Y soy estrella
diminuta;
polvo de estrellas infinitas,
que aterrizó en este planeta nuestro,
de endiosados terrícolas.
Tú eres cristal de hielo
transparente, alrededor del polvo.
Eres cristal fundido
y adherido a otros hielos.
Eres nácar:
duro, brillante, y con reflejos irisados.
Eres un rizo de agua sólida
pegado a muchos rizos.
Tú, nieve, eres
un beso angelical
alrededor de mi, polvo finito.
Cuando llueve,
el agua cae,
decidídamente,
necesariamente,
cumpliendo las leyes.
Pero la nieve
es como un millón de trillones
de mariposas
que revolotean.
Las estrellitas blancas
se desmenuzan
en trapos leves.
Mi vista los persigue…
Parece que nunca llegan al suelo.
Cierro los ojos,
y aunque duermo,
escasamente,
cuando los abro
veo la nieve: lo cubre todo.
Está nevando.
Algo sutil y atávico,
cuaja en mi adentro.

Recordad, es de ALFREDO ESCALADA. Porque yo puedo tener imaginación, algunos días inspiración, pero no puedo ni podré nunca escribir algo así.
Este es el pino de mi pueblo, un día nevado (espero que sea una imagen refrescante) visto desde la torre de la iglesia.

A pesar de estar debajo de la sombrilla, seguimos sufriendo los efectos del sol, y también es necesario el uso de protectores solares. Lo oí en la radio. Así que ya sabéis.

domingo, 3 de julio de 2011

La wiicicleta

Perdón, pero no, no es un juego de la wii, era solo para llamar la atención.
Aunque ya me estoy imaginando vuestro primer pensamiento, una especie de bicicleta estática, enfrente de una pantalla de televisión, conectada a  esa máquina infernal por la que siempre lloran los crios, ¡Buah! ¡quiero la güi!.
Ya me imagino que terminarán por inventarlo, ya veo a la gente corriendo a la tienda a comprar el aparato ese sin ruedas, aunque bueno, ya juegan al tenis solo con el mango de la raqueta.

Y ¡a correr!, se llamará UCI tour 2012 (este año no), habrá que correr etapas, con cuidado, porque si corres mucho, la wii, detectará exceso de pedaladas y en vez de acusar a redbull, te sancionará por dopaje.
Sudarás la tira, porque ese aparato, dentro de casa, tu pedaleando, enfrente de la pantalla que ya da calor, y el aparato infernal echando humo... sudarás.

En fin, a mi que me de el aire, el sol, la lluvia, el viento y los mosquitos en la cara. Yo, desde pequeño, aficionado a la bicicleta (mi güicicleta), y mira que me ha dado disgustos, que aquella vez que en plena noche, sin luces, yo solo, viniendo del pueblo de al lado, cagado de miedo por aquella carretera oscura, en la que los árboles la cubrían totalmente con sus copas, me acerqué demasiado a la orilla, y me caí a la cuneta, me llené de arañazos y de moratones. Aunque no fue tan gorda como cuando el "tuerto" y Marcos, se dieron de frente, rueda con rueda, mira que es difícil, pero esa costumbre que teníamos de ir sin luces por la noche, ya ves, y encima "el tuerto" llevaba la cesta llena de patatas... (tuerto, sin luces, de noche, por el medio de la carretera... era inevitable)

Una vez, me dio por atajar y bajé la cuesta por donde no había camino, saltaba la BH, que se estropea en en el primer bache, que no quedó nada sano, ni mis rodillas.

¡Como me gustaba llevar a las chicas de pie en el sillín de atrás, agarradas a mis hombros! ahora cuidado que son montanbike, y ya no hay sillín o portabultos.

Que siempre íbamos frenando con la zapatilla (los frenos duraban un par de días haciendo derrapes), la metíamos entre la rueda de atrás y frenazo, la zapatilla izquierda con agujero, la derecha nueva, ¡te quedas sin bici! ¡vaya faena!, pues esos días a cruzar el río, que el pueblo del otro lado estaba a menos de un kilómetro, eso sí, no había puente, ni le hay. A nadar ( a ver como supera la wii lo de cruzar a nado el río de noche) ¡que sensación! ¡cómo picaban los mosquitos!

No éramos nada sin la bici, recorríamos cada rincón, por las callejas, por los montes... a este pueblo, al otro, todo el día por ahí. Nos daba el aire, nos oreábamos.

La orilla del río (no hay piscina), parecía un escaparate, BH, GAC, Orbea, etc. por la noche, en la plaza, igual.

Parecíamos los de "Verano Azul" (yo sería el Quique, que era el que no ligaba nada)

Hasta me compré una bici de "carreras" pesaba lo suyo, pero la forma de las bicis de los ciclistas la tenía, y con eso ya estaba contento, que solo con ver la palanca de las marchas ya me emocionaba, y ahora tengo que ver como las bicicletas están nuevas en el garaje, sin tocar.

Lo siento, soy un bicho raro, pero hoy me voy a cagar en la wii, en la play, en la X esa y en la nintendo (¡que no se me estropee! que es la única que tengo).

Miedo me da el día que me de por probar a jugar con mis sobrinos, como me voy a picar a las maquinitas... Yo, que no juego desde que jugaba a matar marcianos con el espectrum.

Porqueeeeee... ¡SOY MUY MALO JUGANDO A LAS MAQUINITAS! ¡Y EL MARIO ESE DE LA GORRA ROJA SIEMPRE SE ME CAE A LOS 5 SEGUNDOS DE EMPEZAR!

En una de esas que perdí, cogí un libro, y ya no lo dejé nunca más, era "Tiburón" de Peter Benchley.
Todavía le tengo.