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viernes, 13 de abril de 2012

HOY ME HAN DADO UN PREMIO (¡qué locos!)


MEN, desde su blog "a mi manera amanece", que no tiene desperdicio, y entiendo perfectamente que haya recibido un premio, me ha premiado. Pero yo... ya lo he dicho más veces, no entiendo mucho los premios, no se quién los crea, pero está claro que todos tienen algún premio. A mí no suelen llegarme, pero así y todo, me llegó alguno (una vez Midala, que me quiere bien, y otra vez Su desde "Mirando atrás")

De todas formas, como mi ego anda algo bajo, pues esta vez si lo pongo, y de paso, recomiendo a otras personas.
Como he dicho el premio me llega de:


El premio tiene tres normas (para mí, son tres maneras de agradecer el premio)
- Nombrar cinco blog con menos de 200 seguidores (¡200! si yo estuve medio año con 13, si tengo ochenta y pico y la mayoría son de esos que se hacen seguidores a discrección para recolectar más... )

-Avisar a los blog nombrados.

-Y que no se rompa la cadena y nombren a otros cinco. (no quería defraudar a MEN, que es una de esas seguidoras que uno tiene como un tesoro, por eso no rompo la cadena como de costumbre)

MEN, también ha puesto el premio traducido:


Me queda nombrar a los cinco blog (lo que me va a llevar toda la tarde, y aún así seré injusto)

1.-  CANTOS DE HOSPICIO, de Mercedes Vendramini.

2.- RELATOS, de Marta C. porque creo que no tiene ninguno, y de paso dar un empujoncito al número de seguidores.

3.- MISCUENTINOS, de Alfredo, que me culturiza cada día.

4.- PIANO, de Soledad, porque amansa a las fieras. (A mí, que estoy siempre en tensión)

5.- NADA QUE DECIR, de Eddie, porque tener los comentarios de Eddie, es un lujo.
http://wwwbloggerelamordueleymucho.blogspot.com.es/

Para copiar la imagen del premio, mejor que viajéis hasta el enlace que me lo ha dado, porque tengo activado no se qué (lo puso Midala, porque yo no tenía ni idea) y no se desactivarlo. ( y no so ríáis que os veo)

Me quedan muchos blog que nombraría, muchos, pero todos sabéis que si no me gustasen, no os seguiría, y mucho menos comentaría.

Así que solo os digo:

GRACIAS POR QUERERME CUANDO MENOS LO MEREZCO, PORQUE ES CUANDO MÁS LO NECESITO. ( y no me preguntéis dónde lo leí, o a quien se los escuché, porque no me acuerdo)

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ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO.

Me viene a la memoria este libro, no se si por la película, o por lo del cuco.
Ese pájaro cruel, que tira del nido a los verdaderos habitantes y se queda con toda la atención de los padres engañados. Me siento como el cuclillo, que ha recibido un premio que merecen mucho más otros blog.

Y por cierto, toda la vida me llevo preguntando, a qué viene el título de este libro, en qué estaba pensando Ken Kesey al bautizarlo así. Pero si los cucos no tienen nido...
Ponen los huevos en otro y a correr... digo... a volar... y para colmo sus huevos eclosionan antes, y el pequeño criminal se dedica a tirar el resto por el borde.

Desvaríos mios...

De niño me encontré varios de estos, sobre todo en nidos de urraca...


Para contestar a Sese, sigo ampliando la entrada. Como véis en la foto, el cuco, no solo es mucho más grande que el pájaro que lo alimenta, además, no cabe ya en el pequeño nido, del que previamente tiró a los otros huevos.
Y sí, Sese, lo busqué, cuclillo parece que es lo mismo que cuco.

martes, 10 de abril de 2012

¿A QUÉ NO HAY "GÜEVOS"?

Camuflado en otra entrada, que se titulaba "güevadas", dejé un relato que pasó muy desapercibido, sobre todo porque la gente se quedó más con las "güevadas". Hoy lo pongo de nuevo, solo que sin las trastadas que contaba aquel día.

De todas formas, odio esa frase (¿a qué no hay "güevos"?) porque tras ella, solo vienen que problemas.

Ese día, habíamos tenido entierro... y habíamos enterrado a uno de esos que nos daban cierto miedo y respeto...
-¿A qué no hay "güevos" a ir al cementerio a media noche y jugar la partida en la lápida del Braulio?
¡Qué no hay "güevos"! ¡Qué no hay "güevos"!
Todos al cementerio, éramos cuatro, el cementerio estaba en una calleja estrecha y oscura a quinientos metros del pueblo.
El primero se cayó en unas zarzas con la borrachera, y lo dejamos allí hasta que volvimos.
El segundo (que fui yo) se tropezó con una portillera abierta, y se rompió la nariz.
El tercero se quedó a la puerta y no entró.
El cuarto entró... Se sentó en la primera lápida, sin llegar a la del Braulio...
De pronto, un ruido como de una lápida desplazándose. La borrachera desapareció al instante, los dos que ya estábamos entrando también lo oímos, salimos de allí pitando.

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MIENTRAS, DENTRO DEL CEMENTERIO

La lápida se desplaza del todo, y un alma en pena sale por ella. A su lado otra alma en pena está apoyada en la pared de los nichos.
EUSTAQUIO: A ver si aprendes a salir sin hacer ruido, Manuel, que llevas 50 años muerto, y todavía no sabes atravesar las paredes, ¡que eres un fantasma! ¡que no te va a pasar nada!
MANUEL: De todos los que podían quedar atrapados en este estado fantasmal, tenías que ser tú el único que se quedase conmigo, Eustaquio.
EUSTAQUIO:También está Rufina.
RUFINA: A mi no me metáis en vuestras discusiones -dijo la tal Rufina-.
En eso que el Braulio, recién enterrado, sale atravesando la lápida.
EUSTAQUIO: ¡Mira, Manuel! el Braulio se acaba de morir, y ya sabe salir sin armar escándalo.
MANUEL: ¡Vete a la mierda! Eustaquio.
EUSTAQUIO:¡Vete tú! que estoy convencido que estamos aquí por tu culpa.
MANUEL: ¡Cómo que por mi culpa!
EUSTAQUIO: Porque me mataste por mover la linde, y te llevo diciendo 50 años que yo no fui.
MANUEL: A mi me fusilaron.
EUSTAQUIO: Claro, ¡por matarme!
MANUEL: Porque me querías robar mi huerta.
EUSTAQUIO: ¡Qué yo no fui!
MANUEL: ¡No sé quién iba a ser! Mientras no nos aclaremos, nos vamos a quedar así hasta el fin de los tiempos.
EUSTAQUIO: Te digo que yo no fui. Anda vamos a dar una vuelta, a ver si siguen corriendo esos...

SE VAN

BRAULIO: Y tu Rufina, ¿Por qué estás aquí?

RUFINA: ¿Yo?... será porque fui yo la que movió la linde para fastidiarles, pero no se lo pienso decir, ¡qué se jodan!
Este es Don Jesús (creo) el cura de mi pueblo durante 4 ó 5 décadas, y este es el cementerio hace una porrada de años, puesto que las puertas que yo he conocido toda la vida (y tengo 40) son de metal y de dos hojas de metro y pico cada una. Y que quede claro que ahora el cementerio está mucho más cuidado, que ¡ hay que ver cómo estaba en esta foto !

 

viernes, 6 de abril de 2012

EAU de PAULA

Mario entraba en la misma cafetería de todos los días, a la misma hora, las seis y cuarto de la tarde. Pedía siempre un café con leche, y se sentaba a leer el periódico en la misma mesa, justo al fondo, muy cerca de la cafetera, lo más lejos posible de la entrada y de los lavabos.
Se sentaba allí, tranquilo, leyendo detenidamente el periódico que no había tenido tiempo de leer en todo el día. Pasaba las páginas una a una, con sumo cuidado, a pesar de que el diario estaba manoseado, manchado, y con las esquinas dobladas y arrugadas. Saboreaba cada artículo, cada noticia, sopesaba su veracidad y la incidencia que estas noticias podrían tener en su vida.
Hacía tiempo que las noticias le importaban más bien poco, pero era una costumbre tan arraigada, que era para él un acto reflejo. Los camareros y camareras, le miraban mientras trataba el sufrido periódico como si fuese un pergamino antiguo en vez del maltrecho residuo del trajín del día.
Mario se concentraba en la lectura, removía el café despacio en el sentido de las agujas del reloj, a veces ni tan siquiera había echado el azúcar, bebía y de nuevo removía, pasaba una página con sumo cuidado, removía, y bebía un sorbo. Incluso cuando el azúcar estaba diluido hacía rato, él seguía removiendo maquinalmente.
Pero su concentración se perdía cuando ella entraba. Paula entraba con elegancia, pocos minutos después de las seis y media, hora en que terminaba su jornada. Se aproximaba a la barra, saludaba a los camareros, que ya sabían que tomaría un menta-poleo, y se sentaba junto a sus amigas, justo a la espalda de Mario.
Mario no levantaba la cabeza, pero notaba su presencia, la fragancia que desprendía Paula, una mezcla de su perfume y de su olor natural, invadía el lugar, Mario experimentaba una sensación de bienestar, entrañable, de simpatía. El olor envolvía su cuerpo, desplazaba momentaneamente el olor del café, para más tarde instalarse en el cerebro de Mario. A partir de ese momento, pasaba las páginas sin leerlas, tomaba el café sin darse cuenta, su cerebro, solo pensaba en ese olor de Paula, imaginaba su imagen, sus ojos grandes y claros, de un azul casi gris, su pelo castaño, ondulado, a media melena, su cara bonita... Oía su voz melodiosa, y se sentía feliz durante la media hora en que coincidían cada día.
Nunca habían hablado.
Un día, Paula entró a la hora de siempre. Mario, estaba como siempre ensimismado en su periódico. Pero ese día, Paula en vez de pasar a la mesa situada a la espalda de Mario, donde esperaban sus amigas, se sentó en la silla libre justo frente a él.
-Lo siento perdona, necesito un favor- le dijo, apenas se sentó, le cogió la mano izquierda con su derecha- por favor, sígame usted la corriente por favor se lo pido, si no lo hace, quedaré en el más absoluto ridículo delante de mis amigas.
Mario se quedó sin palabras, levantó la vista y miraba a Paula, el olor y la imagen, ¡qué más podía pedir! Paula miraba como hacia él, pero su mirada resbalaba por su cara y se dirigía a sus espaldas. El, sin embargo, aprovechaba y escudriñaba cada milímetro de las facciones de ella.
-Me llamo Paula, y mis amigas, que están ahí detrás de usted, me han preparado una encerrona, una cita a ciegas, ¡a traición!, y el personaje que me han buscado, no me cae bien. Le estaría muy agradecido si me pudiera ayudar.
El camarero llegó con el menta-poleo, Mario oía pero no escuchaba, ensimismado con la extraña experiencia, no quería romper el momento, hechizado por la mujer que tenía ante sí.
Paula soltó la mano de Mario para echar el azúcar, y de repente notó como echaba de menos la calidez de esas manos, y entonces sí, miró detenidamente a la cara a Mario, a esos ojos verdes.
-Se que está usted casado, pero no le comprometeré, y más tarde, si tiene algún problema con su mujer, no tendré ningún inconveniente en explicarle, está siendo usted muy amable.
-No se preocupe -dijo Mario- mi mujer lo entederá, se lo explicaré luego y lo entenderá.
Ahora era Paula la que se había olvidado de la mesa siguiente, la voz cadenciosa y suave de Mario hizo que se sintiese a gusto, y la conversación siguió muy fluida durante más de hora y media. Cuando se dieron cuenta, la mesa de al lado se había quedado vacía. Los camareros sonreían y bromeaban sobre la pareja, preguntándose cómo había sucedido esto sin que ellos notasen nada en absoluto.
-Muchas gracias, Mario, no sabe usted de la que me ha librado, y me he pasado una velada muy agradable con usted, discúlpeme usted con su esposa. Y no se preocupe, hoy invito yo.
-No importa, Paula, le contaré esto a mi mujer dentro de un poquito, seguro que se reirá de la incidencia.
Mario se fue directo a hablar con su mujer, ese día hablaría con ella un poco más tarde que de costumbre, pero a ella no la importaba, siempre estaba esperándole.

-Espero que no tenga problemas con su esposa - dijo Paula a un camarero mientras pagaba-.
-Mario es viudo - dijo el camarero- hace dos años que su esposa falleció de cáncer. Es el primer día que le hemos visto hablando con alguien.
Paula no esperó ni el cambio, salió disparada, siguió a Mario.
Mario se pasó un buen rato en el cementerio frente a la tumba de su esposa, hoy tenía mucho que contar. Ella siempre le decía antes de morir que era muy jóven y tenía que buscarse otra mujer, a él le parecía imposible pensar en eso, pero ahora...
Paula le vio en el cementerio, y luego se fue a su casa.

Al día siguiente, él estaba puntual en su sitio, con el diario entre las manos. Como cada día, pasadas las seis y media Paula entró en la cafetería, su aroma le envolvió, y su corazón latió a mil latidos por minuto, casi derrama el café, las manos le temblaban, aunque no notaba el temblor, su mano izquierda, que sujetaba la hoja del periódico a unos centímetros por encima de la mesa, estaba teniendo un repentino ataque de parkinson. Otra mano, suave, un tanto fría, le sujetó el temblor, que en vez de desaparecer, se trasladó al resto del cuerpo...
-Hola Mario, hoy invitas tú, ¿vale?. Pero vamos a dar un paseo primero, que entre lo que temblamos los dos, vamos a tirar la mesa al suelo...


*Justo hoy hace un año, abrí este blog, con un reto de por medio, poner punto y final a una historia que venía entretejida por otras 19 personas. Hoy no lo recuerdo, tampoco importa. El blog está cumpliendo su objetivo con creces, es la terapia que me ayuda a superar el mal momento que atravesaba, no necesito más. Pero si encima hay visitas y comentarios, miel sobre hojuelas.
¡GRACIAS A TODO EL MUNDO!

domingo, 1 de abril de 2012

CORAZÓN HERIDO




Con saña, se clavaron las flechas de Cupido en ese corazón, ya maltrecho de tanta flecha albergada, henchido de gozo, supuraba pasión, amor, deseo, ansiedad...
Con besos de pasión, de amor, de deseo, de ansiedad, fueron cauterizando y curando las heridas que dejaron las flechas del susodicho al caerse... siempre se caen...
Suspira el pobre órgano por albergar nuevas flechas que revivan la intensidad de los primeros instantes del amor nuevo... Mas espera en valde, pues Cupido está ocupado... la primavera es coto privado de adolescentes, con sus hormonas superdotadas, todavía sin haber sido atacadas por ese demonio... "el desengaño".
Con la punta de plata, he construído mi propia flecha... ahora busco voluntario que la dispare al virus del "desengaño", que lo rompa en mil pedazos.
No aparece ninguno.
Ha llamado la razón, y ha dicho:
Si matas al desengaño, ya nunca experimentarás el amor nuevo, renunciarás a un nuevo flechazo...

lunes, 26 de marzo de 2012

FRAN Y PACO

FRAN Y PACO

Eran un grupo de adolescentes como cualquier otro, a veces había disputas, discusiones, y desavenencias que pronto caían en el olvido.

Excepto dos de sus integrantes, que se odiaron desde que nacieron, los dos se llamaban Francisco, por culpa de sus madres, vecinas de toda la vida, que no dieron su brazo a torcer y esa fue su manera de desafiarse.

Por tanto uno era Paco y otro Fran, la enemistad de sus madres, se fue incrustando en sus hijos que se odiaban cada día más, rivalizaban por todo, en el deporte, en los juegos, en el instituto, y al llegar a sus casi 18 años, habían llegado a un punto en el que no podían ni verse.

Pero compartían los mismos amigos. Al principio sus amigos, se veían afectados por sus peleas diarias, y el grupo se rompía en mil pedazos. Finalmente, pasaron de ellos y sus peleas no les afectaban. De ese modo, muchos días, con la nariz sangrando uno y el ojo hinchado otro, no les quedaba más remedio que estar juntos en la misma mesa tomando una cerveza, ignorados por sus propios amigos que reían a su lado.

Su rivalidad, les había hecho ser los mejores en varios deportes, sobre todo en fútbol y natación.

También se les tenía por unos “peleas”, y la gente les tenía cierto miedo y respeto, aunque a decir verdad, nunca se habían peleado con nadie, solo entre ellos, pero claro, eso sucedía todos los días. Varias veces habían terminado en urgencias.

Y eso que nunca se habían encaprichado de la misma chica, porque… capaz de matarse.

Fran tenía una novia preciosa, no era del grupo, pero ese era su mayor triunfo sobre Paco, lo que más le hacía sentirse por encima, Paco no duraba mucho con las chicas, a lo sumo tres o cuatro meses, y en ese momento, estaba sin chica.

Paco no tocaba el tema de las novias porque sabía de su inferioridad, estaba perdido, nunca había tenido nada tan serio como Fran. Por eso, cuando descubrió un día por casualidad a la novia de Fran con otro, sintió como una especie de victoria. La vio con el otro lejos de su barrio, el estaba esperando a su madre a la salida de un centro comercial cuando les vio, y se pasó toda la noche pensando en cómo espetarle a Fran la noticia.

Pero no encontraba el momento, Fran idolatraba a esa chica, ni Paco se atrevía a tocar ese tema, porque seguro que Fran se iba a poner como un loco y seguro que volvían a urgencias.

El destino obró por su cuenta. Un día en que salían de un campo de fútbol tras un partido que habían ganado, cuando jugaban se entendían a la perfección, eran una pareja formidable, lo cual no les acercaba como amigos, cosa que no entendía nadie. Fran recibió una llamada, el móvil apenas sonó y ya contestó. Paco le miraba. El semblante de Fran cambió de la ternura que le producía la voz de su novia a la palidez más absoluta, a la desesperación, a la impotencia, reprimió el llanto solo porque Paco estaba delante. Su novia, su leiv motiv, le había dejado.

Paco no sintió la victoria esperada, se puso en el lugar de Fran, pero no podía entenderlo, porque nunca había amado a ninguna chica de la manera que Fran veneraba a su novia. Le veía tan abatido, tan derrotado y tan humillado como ninguna de las peleas que le había ganado.

La tristeza no pasó desapercibida por el grupo, que, como Paco no decía nada ni discutían por nada, pensaron que ya se habían peleado en el partido, y de nuevo pasaron de sus cosas.

Cuando se iban, Fran tomó otra dirección, y se encaminó a la cancha de baloncesto, allí se sentó en los grandes escalones de cemento que hacían las veces de gradas. Hacía frío, el viento soplaba fuerte, y el hundió la cabeza entre sus rodillas, para protegerse. Recordaba cómo consiguió a aquella chica, siendo el mismo, con gracia, alejándola de Paco, y sin pelear con él nunca delante de ella, lo cual, ahora caía en la cuenta, había sido posible, porque Paco nunca provocaba peleas cuando estaba con ella.

Recordaba su olor, su voz, las palabras susurradas en aquel mismo trozo de cemento donde se encontraba, sus caricias, sus primeras maniobras amorosas, descubriéndose a ellos mismos, siendo autodidactas como todos en la primera vez. Por eso no acababa de imaginársela con otro, no podía evitar que las lágrimas rodasen por sus mejillas ¡si Paco me viera así! Sería mi perdición… pensaba.

Y Paco le veía, venía de frente a él. Fran ocultó su cara entre las rodillas de nuevo para  que no le viese llorar.

Paco sabía lo que estaba pasando Fran, se sentó a su lado sin decir nada, sacó un pack de seis latas de cerveza y abrió dos, ofreció una a Fran y se quedó la otra.

No se dijeron nada, bebieron a pesar de que no bebían a menudo, se fueron a por más cerveza y se emborracharon del todo, sin decirse ni una palabra.

Se fueron a casa abrazados y cayéndose varias veces, se vomitaron encima,  se mojaron cuando comenzó a llover, y solo hablaron para despedirse.

-¡Vaya borrachera que llevas, Fran!

-Mira quién fue a hablar.

-¿nos pegamos mañana?

-¡Vale!

Pero no se pegaron más. Pasaron los días, y las peleas se terminaron, se fueron acercando el uno al otro, y descubriendo que con su animadversión habían creado un vínculo extraño, que se había convertido en una complicidad más extraña aún que les hacía amigos por fin.

Dentro del grupo no se lo creían, no sabían qué había pasado.

Un día, el grupo tropezó con la exnovia de Fran, iba con un grupo de chicos con aspecto de matones, y el nuevo novio estaba cuadrado de gimnasio diario, de los que disfrutan en las peleas.

Ella susurró algo al tipo aquél, y este se dirigió hacia ellos, se encaró a Fran, y le dijo.

-         Así que tú eres el mierda llorón que salía con mi novia.

-         A ver si vas a cobrar… -contestó Fran- que yo no te tengo miedo.

-         ¡Vaya mentira! –susurró Paco a su lado.

El otro grupo se dispuso a pelear, pero el grupo de Fran y Paco era muy pacífico, iban a cobrar todos.

-         Ya os estáis largando todos de aquí. –dijo Paco- Que se va liar una gorda.

-         Pero cómo os vamos a dejar solos –protestaban-.

-         Luego venís cuando se hayan ido y nos lleváis al hospital, y si nos dan mucho llamad a una ambulancia.



Y así fue, cuando Fran se quiso dar cuenta, el único que había a su lado era Paco, se habían peleado mil veces, pero solo entre ellos. Cuando empezó la pelea, se dedicaron a noquear a los máximos rivales posibles. Pero la pelea se decantaba contra ellos sin remedio.

            - Hoy si que vamos a cobrar Paco.

            - ¡Ya te digo!

Quedaron hechos polvo, pero no tanto como se esperaban, cuando el otro grupo se fue, estaban mucho mejor que cuando se peleaban entre ellos. Parecían dos bobos mirándose en un gran escaparate y riéndose a pesar de los labios partidos y de las muecas que provocaban sus sonrisas.

            - Fran, se va a pensar mi madre que ahora pegas como un niño pequeño.

-Pues anda que la mía, se creerá que me caí de la bici.

Cuando llegaron sus compañeros diciendo que habían llamado a la policía, no les quedó más remedio que marchar todos corriendo, ¡pero si no tenían casi nada! Fran y Paco no paraban de reírse en la cancha de baloncesto, mientras dos chicas del grupo les curaban las heridas. Quien dice curar dice “el sana culito de rana sino sana hoy sanará mañana”, porque heridas, heridas no tenían muchas, eso sí, amigas las tenían y de las mejores, de esas que están ahí de toda la vida, y nunca te habías parado a pensar que te quieren a pesar de ser tan bestia de meterte en una pelea que sabes que vas a perder.

El final de la guerra entre los dos, ofreció un buen ambiente en el grupo que se reafirmó justo en ese momento en que los grupos de amigos empiezan a disgregarse y a tomar caminos diferentes.

Porque olvidarás de con quién te has reído, pero nunca olvidarás de con quién has llorado.


martes, 20 de marzo de 2012

La Tropa de Trapo en el País Donde Siempre Brilla el Sol - Trailer



A raiz de mi entrada anterior, Sue ( a quien no contesté el comentario porque ya lo hago aquí), comentó que su hermano había colaborado en esta película, especialmente orientada a los más pequeños. Sí, esos que dejamos en casa porque son "demasiado" pequeños, esos de dos añitos o tres, pues parece que esta peli es para ellos. Tiene buena pinta, no estoy muy seguro de si fue estrenada en el otoño del 2010, todavía no me he puesto a buscarla, pero lo intentaré.
Sue, desde su blog CARTOGRAFÍA HUMANA, (aunque para mis adentros lo llamo "Verdad Verdadera") siempre nos pone al día. No pongo el enlace, en la columna de la derecha entre los blog actualizados aparecerá, es fácil, se pincha y ya está. (lo digo por si hay alguno tan torpe como yo, que no creo).

Me han ganado Mili y Mumu. ¡tengo que encontrarles!

domingo, 11 de marzo de 2012

HOMBRE LOBO & VAMPIRO

Cada día me volvía a casa de noche en la moto, la vespino era mi medio de transporte, la aceleraba a tope  y ya no aflojaba hasta llegar al destino, no importaba el olor a quemado que emanaba de la parte de mis pies, la mano derecha llevaba el acelerador hasta el tope.

Últimamente, se rumoreaba que el responsable de los ataques a personas, podría ser un hombre lobo, ya que las heridas de algunas víctimas eran inexplicables, y además, el destrozo en los cuerpos no era para menos.

No se sabía quién de los vecinos podría ser un hombre lobo, pero yo tenía algún sospechoso.



Algunas víctimas habían desaparecido, y otras tan solo mostraban un par de heridas pequeñas en el cuello, como el mordisco de un vampiro. ¿Podría ser un vampiro en vez de un hombre lobo? porque a lo mejor un vampiro, lo mismo que se convierte en murciélago, se puede convertir en lobo.


Con todas estas habladurías por el pueblo, yo empecé a tener miedo, y el día que se me estropeó la moto a medio camino, iba cagado de miedo, me dio por pensar en un hombre lobo, luego, me dio por pensar en vampiros, y creo que prefería ser atacado por un vampiro. Aunque mi imagen de vampiro no era muy objetiva.



Aunque también tenía una sospechosa.


De pronto empecé a imaginarme como sería yo si me convirtiese en vampiro, y empecé a tener verdadero miedo.


En estas estaba, cuando empezó el alboroto, un ruido de mil demonios se apoderó de la noche, estaba oscuro, y los rugidos y los movimientos bruscos, aparte del miedo que tenía, me paralizaron totalmente. Delante de mí, una mujer chillaba, mientras dos sombras tiraban una de cada brazo de la pobre, no se distinguían bien las sombras, pero yo deduje que se trataba de una pelea entre el hombre lobo y el vampiro por la misma víctima, ignorándome a mí por completo. Molesto porque no se fijaban en mí, me moví hacia ellos dando voces, y a la primera patada que solté, repararon en mí. mientras la mujer corría hacia el pueblo, las sombras se dirigieron hacia mí rugiendo, yo solo veía que colmillos por todos lados, me temblaban las piernas, y acto seguido perdí el poco conocimiento que tenía.

Me desperté malherido en el hospital, me negué a contar lo que me había pasado porque nadie me creería, mis heridas eran unos mordiscos enormes en mi hombro, y unos cardenales en forma de círculo en mi pecho.

Me encontraba fatal, tenía miedo de convertirme en cualquiera de mis atacantes, mi sospecha de ser atacado por los dos a la vez, se acentuaba cada día, estaba seguro de que en mi interior ambos demonios luchaban entre sí.
Algunas noches, mi olfato se acentuaba, pero no tan exageradamente como a un lobo, mi imagen en el espejo se veía borrosa, pero no desaparecía. Mi oido era cada vez ´más fino, y mis orejas crecían a pasos agigantados, como tengo la nariz ya grande de por sí, no era de extrañar de que me saliese un hocico enorme de un momento a otro.
Estaba apesadumbrado, se acercaba la noche de luna llena, y tenía miedo de convertirme en un hombre lobo, aparte de la picazón que sentía en la rabadilla, seguro que me estaba saliendo un rabo.

Esa incertidumbre me estaba volviendo loco, así que la noche de luna llena, me adentré en el monte para no herir a nadie.
Al salir la luna, mi hocico empezó a crecer, me salió pelo por todo el cuerpo, mis orejas se hicieron enormes, mucho más de lo que me esperaba, mi cuerpo se alargó y creció sin parar, por supuesto, el rabo salió, de la rabadilla como una flecha.
Estaba preocupado, al final me estaba convirtiendo en un hombre lobo, y eso era mucho más difícil de controlar que un vampiro.

Pero... cuando intenté ver las garras que me habían salido, no las encontraba. Tampoco podía ver el rabo, estaba muy atrás.

El aullido que salió de mi gran boca, no sonó a tal, sino  a otra cosa, que no me gustaba nada.

Cuando más intrigado estaba, por fin lo descubrí, me atacó un perro, y le dí tal coz, que lo dejé medio muerto, luego me atacó otro perro, y le mordí de tal manera que le arranqué una oreja.

Ya estaba claro, ya no había duda, no me había mordido ni un hombre lobo ni un vampiro, ¡me había convertido en un hombre-burro! lo que siempre había dicho mi padre, ¡qué razón tenía!

Tenía unas orejas enormes los últimos días.
Me salían unos rebuznos atronadores que impedían dormir a la gente del pueblo.

¡Pobres!, como iban a matarme, si no se sabía cómo, era uno de los primeros casos de hombre-burro de la Historia.

Me preguntaba si lo mismo que mis orejas se habían agrandado los últimos días, habría pasado lo mismo con otras partes del cuerpo-


Sin embargo, la pregunta más importante era... ¿Quién era el hombre-burro que me había transmitido la enfermedad al morderme? Y sí, también tenía un sospechoso.

En fín chicos, que cuando me desperté, decidí dejar por un tiempo las entradas hablando de los burros, no vaya a ser...