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viernes, 22 de abril de 2011

CARPE DIEM

Salió muy pronto de casa ese domingo, hacía frio, y sin embargo, había decidido salir para ver si veía algún amigo.
Cuando llegó al bar de siempre y vio a la misma gente de siempre, estuvo a punto de volver para casa. Ya hacía tiempo que estaba cansada de ellos. Parecían turnarse. Ellas para enfadarse por tonterías y criticar cualquiera de las cosas que ella hacía. Manipulando cada vez más su carácter, que se veía arrastrado a la frialdad y a la forma de pensar de ellas. Ellos, por su parte, parecían interesados solo en conquistarla. Y ella, ya tan superficial como sus amigas, dejaba que la besasen sin pararse a pensar si la gustaban siquiera, o solo intentaba olvidarse de desengaños del pasado. De aquel chico…
¡Demasiado tarde!, en el momento que se dieron cuenta de su presencia, ya no podía irse. No había nadie nuevo, solo el chico ese con sonrisa de idiota del otro día. Era la única que no le conocía ya. No le soportaba.
————————–
Le llamaron para salir nada más comer. Cuando llegó al bar no estaba de buen humor, aunque, la verdad, hacía mucho tiempo que no estaba de buen humor, cansado de ser un juego para ellas y una compañía melancólica para sus incondicionales amigos. Así que hizo el esfuerzo y sonrió al grupo. A pesar de haber discutido unas horas antes y sentirse enfadado. Bromeó, y no dejó de hacer chistes como hacía tiempo. Demasiado tiempo. Se dio cuenta de que estaba siendo el centro de atención y procuró no hablar el solo. Pero eso es lo que estaba haciendo cuando entró ella. Porque no conocía a esa chica, o bien porque intuía la animadversión que le tenía, se quedó callado.
Su silencio, producido por la angustia que sentía cuando alguien no le tragaba, fue malinterpretado por los demás que pensaron que por fin le gustaba una chica después de su voluntaria distanciación de relaciones que ya duraba varios meses.
Cuando ella llegó a la mesa, siguió sin hablar, ella tampoco venía muy animada.
Consciente de que todos habían interpretado mal su silencio, optó por no cederle su sitio a ella para no avivar el error del grupo, y dejó que uno de los otros lo hiciera. Quedó como un maleducado.
“Si se que está aquí, me quedo en casa” - pensó ella contrariada de verle allí.
El intentó no hablar para pasar más desapercibido.
Ella evitó hablar porque no se sentía natural con el delante.
El se puso nervioso y cuando trató de levantarse para ir al baño y de paso darse un respiro, tiró la silla y todos le miraron.
“¡Idiota!” - pensó ella.
- Le has puesto nervioso tía.- dijo una amiga.
- Mejor, a ver si se va - dijo ella cruelmente. No solía ser tan cruel.
Cuando el volvíó llegando despacio y discreto, todos se quedaron otra vez en silencio.
Estaba incómodo, y empezaba a buscar una excusa para irse, a pesar de que sus amigos no le creerían.
Ella estaba más incómoda, así que comenzó a ignorarle y a hablar como si no estuviese él.
El, comenzaba a no entender qué cosa de él odiaba tanto ella. Ya estaba empezando a devolver antipatía a esas miradas de asco que ella le dirigía.
Por fin, el decidió irse para no incomodar a nadie. Dijo que se encontraba mal, un rápido adiós y se fue.
Ella no dijo nada, solo suspiró de alivio. Pero los demás, contaron como él había sufrido ciertos desencantos amorosos y no tan amorosos, que no terminaba de superar y que hacía meses que no era el chico simpático que emanaba un magnetismo especial e irresistible. Hacía tiempo que estaba triste y que se enfadaba cada vez que veía lástima por él. No quería dar lástima, a pesar de que de verdad le habían lastimado.
Ella dejó a un lado su odio y le concedió un margen de duda a la vez que pensaba que él se había dado cuenta y se había ido por su culpa.
La tarde siguió, y ya noche cerrada se fueron todos del bar en busca de otra zona más animada. Caminaban delante de unos multicines y le vieron salir.
- Mira este que mal se encuentra que se va por ahí. - dijo alguien.
Ella se sorprendió de que nadie le llamase y de que respetasen su decisión de estar solo. Volvió a sorprenderse a sí misma volviéndose para mirarle. ¡estaba solo! ¡Había ido al cine solo! ¡Qué triste!
Caminaba muy despacio, mirando al frente, sin ver a nadie, absorto en  sus cosas, sin saber a dónde ir. Ni ganas tenía de emborracharse, lo cual sería como proclamar que su desdicha le había vencido.
Ella no pudo sino reprocharse su dura actitud ante alguien que no conocía. No estaba impresionada por sus desdichas amorosas, porque ella misma lo había pasado mal. Y se preguntaba por qué no estaba tan abatida por haber perdido a su novio, y a él se le veía destrozado por perder a su novia.
Decidió concederle la oportunidad de darse a conocer y no volver a transmitirle el aborrecimiento de siempre. Pero no tenía idea de cómo lo haría, puesto que era obvio que él era consciente de la antipatía que ella le tenía.
El martes, ella entraba en la librería y el salía.
Ella le vio antes, y pensó en no ser tan cortante y hablar con el de lo que fuese y preguntarle qué tal se encontraba.
Pero él aceleró el paso, precipitó el encuentro, dijo un “hola” cordial y rápido, y siguió tranquilo, sin mirar atrás, pensando que ella pensaría que se le encontraba en todas partes y que no le aguantaba.
Ella comprendió que él no quería hablar con alguien que no le tragaba. Empezó a pensar que era más considerado que la mayoría, y que evitaba los diálogos esos de falsedad donde unos  y otros se hablan amistosamente mientras se miran con odio. Le admiró por eso.
Pasó un mes sin que se encontrasen. De salir por sitios diferentes. De que el no fuese al bar de siempre. De que al verse de lejos el girase como despistado para otra calle. Aunque nunca se justificó con un “perdona, no te ví” que ambos odiaban.
Casi se había olvidado de él. Pero al mes, le vio dentro de una cafetería. Ella estaba discutiendo con su exnovio en la calle. Se asustó cuando su exnovio entró con ella en esa cafetería. Se asustó de terminar el encuentro con su ex justo con el allí delante.
Ella no se acercó a la barra y se sentó lo mas lejos posible.
Por supuesto, se vieron. Pero no se dijeron nada.
Su ex, pidió por los dos.
El estaba solo en la barra leyendo algo.
Ella se asustó porque la cita con su ex, que en principio debería servir para quedar como amigos, se iba cargando de tensión. Su charla iba aumentando de tono.
El no se fue y comenzó a hablar y a bromear con la camarera a buen volumen para no escuchar la conversación de ellos.
Su ex se cansó y se despidió de un portazo.
Ella se quedó sola. No lloraba a pesar de su rabia. Pero la vista se le nublaba y no quería que la viese llorar. Trató de irse antes de que fuese imposible evitar las lágrimas. Pero tropezó y todo el refresco, que no había probado, empapó su blusa y su bolso derramó todo su contenido por el suelo.
El se acercó, no dijo nada, recogió todas las cosas de su bolso, y le indicó el baño donde la camarera le prestó una camiseta.
Mientras tanto, él llamó a una amiga común y cuando ésta llegó, él se marchó sin más.
La camarera, que le conocía, dijo que estaba muy raro últimamente.
Un domingo se encontraron solos en el bar.
El espetó:
-¿Por qué no me tragas?
-Eso no es así, te lo supones tu.
- Eso es tan así como demuestra tu actitud hacia mi, no lo niegues.
-Bueno, si te crees que siempre tienes la razón, sérá por eso.
- Ya, será por eso entre otras cosas. ¡A saber!
-Es verdad, no te trago. ¡Eres un imbécil!
Y tras decir esto le besó en los labios y se fue dejándole solo, pregúntandose cómo puede una persona  enamorarse sin darse cuenta de un chico que nunca la gustó.
El, por su parte, decidió no contarle nunca a esa chica que le quedaban unos meses de vida, que no quería que ese fuese su último beso. Ahora que se precipitaba el fin de su enfermedad, y por tanto de su vida, se preguntaba cúantas serían las oportunidades perdidas, algunas ni siquiera se habría percatado de ellas. ¡Si pudiera repetir!, Pero bueno, en vez de recordar cada instante perdido, se fue pensando en el buen sabor de ese beso, y que los días que le quedaban había que aprovecharlos, CARPE DIEM (aprovecha cada momento de tu vida).

4 comentarios:

Linuxii dijo...

omg..me ha enganchado a empaparme hasta el final...a sido asombroso..muy bueno, lleno de sentimientos..
Un saludo

Ruben dijo...

Gracias por volver a pasarte por aquí.
Sentimiento intento poner en todo, solo que a veces mis sentimientos reales, interactúan demasiado.

midala dijo...

Me quede con cara de idiota!!No me lo esperaba...pero me gusta lo igual,por que es la vida..es real como lo que nos ocurre a todos.Me gusta ruben!!

Ruben dijo...

Gracias, se trataba de poner algo que no fuese predecible esta vez.